La Asunción de María Santísima


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SANTORAL PARA EL MES DE OCTUBRE


1 Santos: Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia; Romano el Cantor, diácono, y Remigio de Reims, obispo.

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS, del latín, "la que cosecha" (1873-1897). Virgen y doctora de la Iglesia. Oriunda de Alencón, Francia. A los cuatro años de edad quedó huérfana de madre. Su padre se esforzó por la formación de todos sus hijos, y tres de ellos, mujeres, profesaron la vida religiosa. A los quince años, con una "dispensa", ingresa en la Orden Contemplativa de Carmelitas Descalzas, añade a su nombre "del Niño Jesús y la Santa Faz" y profesa tiempo después. Por sus vastos conocimientos, pese a su juventud y a no haber cursado nunca estudios superiores, se desempeña como maestra de novicias. A los veintitrés años enferma de tuberculosis, padecimiento que, un año más tarde, le causa la muerte en su convento de Liseaux. Escribió la obra autobiográfica Historia de alma, en la cual plasmó sus experiencias místicas. Pío XI la canonizó y la nombró patrona de las misiones, por apoyar con profundos escritos y reflexiones la labor evangelizadora, en Canadá y China. Juan Pablo II, al proclamarla Doctora de la Iglesia (1997), expresó: "Entre los 'doctores de la Iglesia', Teresita del Niño Jesús es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual muestra gran madurez y las intuiciones de la fe expresadas en sus escritos son tan amplias y profundas que le merecen figurar entre los grandes maestros de la espiritualidad". Iconografía: con hábito y crucifijo con rosas, en sus brazos. Intercesora de los floristas y protectora de la pureza de niños y jóvenes.

2 Los Santos Ángeles Custodios. Santos: Tomás de Hereford, obispo, y Eleuterio de Nicomedia y compañeros, mártires.

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, del griego y del latín eclesiástico, "nuncios o mensajeros de Dios". La Iglesia señala que son "... seres puramente espirituales, creados por Dios...", quienes, excepcionalmente, se han manifestado de forma corporal. Según su jerarquía, se agrupan en primer coro: serafines (orden mayor de la jerarquía), son los ángeles del amor que rodean el trono de Dios y están en constante alabanza. Iconografía: con tres pares de alas. Querubines: su nombre significa "plenitud de conocimiento" o "rebosante de sabiduría". Iconografía: con dos pares de alas y aspecto humano. Tronos: "El nombre de los sublimes y más excelsos...". Iconografía: con sus caras y alas sirviendo como "sostén" a Dios. Segundo coro: dominaciones (grandes guardianes del mundo). Iconografía: vestidos como soldados romanos, con espada en mano. Virtudes: su deber principal es el de trabajar por los milagros en la Tierra. Potestades, junto con las virtudes, gobiernan las estrellas y la naturaleza. Tercer coro: principados: "... tienen la capacidad de orientarse plenamente hacia el Principio y guían a otros hacia Él". Iconografía: se simbolizan vestidos como guerreros o diáconos con una flor de lis. Arcángeles: son quienes lucharon contra los demonios. Iconografía: se les reconoce individualmente. Ángeles: son los más cercanos a los hombres. Iconografía: como soldados o vistiendo túnicas.

3 Santos: Francisco de Borja, presbítero; Gerardo de Broña, abad, y María Josefa Roselló, fundadora.

SAN GERARDO DE BROÑA, del germánico, "audaz con la lanza" (siglo X). Abad. Nació en Lorena, Francia. Perteneció a la nobleza sin ser cristiano. No hay pormenores anteriores a su carrera militar. Debido a su vasta cultura se le asigna un cargo diplomático en París. Gozaba de una vida de riquezas y comodidades cuando se convirtió al cristianismo y decide dedicar su vida a Dios, en la vida contemplativa de la orden benedictina. Destacó por una vida de ejemplar amor al Creador y de santidad, por lo que fue abad en diversos monasterios europeos, en donde realizó las reformas necesarias para el mejoramiento de la vida monástica. En vida realizó curaciones y hechos milagrosos, hasta su muerte acaecida en el monasterio español de Broña. Por su fama de santidad, la feligresía inició su veneración. Iconografía: con hábito en actitud orante. Intercesor en la curación de enfermedades.

4 Santos: Francisco de Asís, fundador; Áurea u Oriana de París, abadesa, y Amón el Grande, anacoreta.

SAN FRANCISCO DE ASÍS, del italiano antiguo, "franco", "francés" (1182-1226). Fundador. Nativo de Asís, Italia. Hijo de un rico comerciante; su padre lo llamó Francesco, por el parecido a su madre, que era francesa. Llevó la vida disipada de un joven rico de su época hasta los veinticuatro años, cuando tiene una visión donde Cristo le dice "...debes renovar mi Iglesia". Después de esa visión decide cambiar y renuncia a lujos, comodidades y riquezas. Al principio cree que la "renovación" se refiere a la derruida capilla de su ciudad; poco después comprende que el mandato hace referencia a la Iglesia universal. Para ello, junto con algunos amigos, crea la orden franciscana, la cual se aparta de los lujos y las comodidades en que había caído el clero de su tiempo. Seguir el llamado del Maestro le ocasiona el rechazo de su padre, las burlas de amigos y, vecinos, así como la enemistad de sacerdotes y el alto clero, quienes habían olvidado la humildad y el servicio a los pobres (de espíritu y de bienes materiales), esencia primitiva del cristianismo. En 1224 recibe los estigmas (y dolores) de la Pasión. Ama intensamente a María y recomienda a sus hijos espirituales que le profesen especial devoción. Atiende con verdadero espíritu cristiano a enfermos y necesitados, sin importarle los riesgos de contagio. Es proverbial su amor hacia los animales con quienes —se dice— podía establecer comunicación. Casi ciego, entregó su alma al Creador en la capilla que reconstruyó con sus manos: la Porciúncula. Dos años después de su muerte, Gregorio IX lo canoniza. Sus restos reposan en la citada capilla, que fue elevada al rango de basílica. Iconografía: recibiendo los estigmas; orando rodeado de gente y animales; con calavera, en alusión a la austeridad de su vida.

5 Santos: Plácido de Subiaco, mártir, y Faustina Kowalska, religiosa. Beato Francisco Javier Seelos, presbítero.

SANTA FAUSTINA KOWALSKA, del latín patronímico de Faustus, "próspero", "feliz" (1905-1938). Religiosa. Nace en Glogowiec, Polonia. Desde pequeña demuestra gran amor hacia el Santísimo, de quien —relata— recibe el llamado a la vida religiosa. Sin embargo, es hasta 1924 cuando, en una visión, nuestro Señor la invita a ingresar en el convento de Varsovia. En 1925 se integra a la Congregación de las Religiosas Consagradas a la Madre de Dios de la Misericordia (Hermanas de Santa Magdalena), que se dedican al auxilio de niñas pobres y abandonadas, y ahí adopta el nombre de Faustina. Durante su noviciado, en 1926, inicia su periodo de experiencias místicas. Realizó humildes tareas en diversos conventos. Es en 1931 cuando experimenta las apariciones del Señor de la Misericordia, quien le indica que propague su veneración; por eso se le conoce a Faustina como Apóstol de la Divina Misericordia. Además de las apariciones de Jesús, tuvo el privilegio de ver a la Virgen María: "... en la fiesta de la Inmaculada Concepción vi a la santísima Madre de Dios, bella, con belleza incomparable...". Muere víctima de la tuberculosis en la casa generalicia de Lagiewniki, Cracovia. Juan Pablo II la canoniza en el año 2000. Iconografía: con el hábito negro de su congregación y la imagen del Señor de la Misericordia en sus manos.

6 Santos: Bruno de Colonia, fundador, y Feo Foy de Agen, mártir. Beato Bartolomé Longo, laico.

SAN BRUNO DE COLONIA, del germánico, "acorazado" (1030-1101). Fundador. Originario de Colonia, Alemania. De origen noble, se ignoran datos de su niñez. De joven estudió en Francia. Al regresar a su país es ordenado sacerdote y canónigo. Por sus grandes dones espirituales e intelectuales, se convierte en consejero espiritual en 1057. Debido a su inteligencia y sus conocimientos se le llamó Luz de la Iglesia y Ornamento de su siglo. Imparte clases en Reims y París, Francia. Decide retirarse del mundo y dedicarse por completo a la oración y penitencia; para ello, funda el monasterio de La Grande Chartreuse, cerca de Grenoble, Francia, donde vive como ermitaño. Éste es el origen de los monjes cartujos, quienes siguen de forma rigurosa la regla de san Benito (silencio perpetuo; nunca comer carne ni tomar licor; recibir visitas sólo una vez al año; dedicarse varias horas al día a la oración y al estudio). Es llamado por —su ex discípulo— el Papa Urbano para ser su consejero. En Roma funda otro monasterio: La Torre de Calabria, donde después reside. Se distingue como exegeta e ingresa en el monasterio de san Roberto en Molesmes. Entre sus obras escritas destacan Tratados sobre los salmos y Las cartas de san Pablo. Muere en Italia. Es importante saber que los cartujos evitan todas las manifestaciones públicas, por lo cual san Bruno no ha sido canonizado de manera formal. En 1514 su hermandad obtuvo del papa León X permiso de celebrar la fiesta de su fundador. Clemente X extendió esta conmemoración a la Iglesia de Occidente en 1674.

7 Nuestra Señora del Rosario. Santos: Julia de Egipto, mártir, y Augusto o Gustavo de Bourges, abad.

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, del latín, "corona de rosas" (1208). Esta advocación mariana procede de la aparición que experimentó santo Domingo de Guzmán mientras oraba en la capilla dedicada a la Virgen María en Prouille, Francia, solicitándole fuerzas para seguir su lucha contra los herejes. En esa ocasión, la madre del redentor se manifestó con un rosario en su mano, le enseñó a Domingo a rezarlo y le encomendó que propagara su devoción por el mundo. A partir de entonces la orden de predicadores y la Virgen del Rosario guardan estrecha relación. La mejor definición del rosario la dio San Pío V en 1569: "El rosario o salterio de la Santísima Virgen, es una forma piadosísima de oración, al alcance de todos, que consiste en repetir el saludo que el ángel le dio a María, interponiendo un Padrenuestro entre cada diez ave marías y meditando en la vida de nuestro Señor". Una piadosa tradición señala que nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que rezan el ave María le dan a ella una hermosa rosa y que cada rosario completo le forma una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así, el rosario es la rosa de todas las devociones, y, por tanto, la más importante de todas. Iconografía: María con el niño Jesús en su brazo, sentada en un trono rodeada de ángeles, entrega a santo Domingo de Guzmán el rosario.

8 Santos: Sergio y Baco de Roma, mártires; Simeón, laico; Ana, profetisa, y Tais de Egipto, penitente.

SANTOS SIMEÓN Y ANA, del hebreo, "hijo que dios concede a sus padres para oír sus ruegos", y "benéfica", respectivamente (siglo I). Laico y profetisa, respectivamente. Los datos los proporciona san Lucas, durante la presentación de Jesús en el templo (2, 22-40): "...Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» ". Acerca de Ana, el mismo evangelista refiere: "...Había también una profetisa, Ana ... de edad avanzada (que) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención...". Acerca de la aplicación práctica de este pasaje, Juan Pablo II señaló: "En el episodio de la presentación ...se puede descubrir un signo profetice del encuentro del hombre con Cristo. El Espíritu Santo lo hace posible, suscitando en el corazón humano el deseo de ese encuentro salvífico y favoreciendo su realización".

9 Santos: Dionisio y compañeros, mártires; Juan Leonardi, fundador, y Héctor Valdivieso y compañeros, mártires.

SAN HÉCTOR VALDIVIESO, del griego, "el mantenedor", "el defensor" (1910-1934). Mártir. Nativo de Buenos Aires, Argentina, a los tres años su familia viaja a Briviesca, España, y ahí, siendo aún niño, se relaciona con los Hermanos de La Salle. Ingresa al postulantado en Bujeda, donde aumenta su deseo de ser misionero. Como parte de esa preparación, estudia en Lembecq, Bélgica. Cuando concluye su noviciado y pronuncia sus votos, se le envía a España donde continúa sus estudios, a la vez que se desempeña como docente en Astorga. Esta labor la desempeña durante cuatro años, en los que aflora su carisma lasallista, logrando el cariño y el respeto de la comunidad educativa. Al mismo tiempo trabaja en grupos como la Acción Católica y la Cruzada Eucarística; asimismo, escribe para el periódico la Luz de Astorga, siempre inmerso en la tensión originada, en ese tiempo, por la difícil relación entre la Iglesia y el Estado. Su divisa era: "...Nadie podrá separarme de El (Jesús)". En 1933 continúa su labor en Turón, con el mismo celo apostólico y pedagógico que le caracteriza. Debido a ello, un año después, junto con otros siete hermanos lasallistas, es arrestado durante la asamblea eucarística. De su prisión salen cuatro días después para —sin mediar juicio— ser fusilados. El hermano Valdivieso murió exclamando: "Viva Cristo Rey"; él y sus compañeros son conocidos como los "Mártires de la Revolución de Asturias" o "Mártires de Turón". Juan Pablo II lo canonizó en 1999. Es el primer santo argentino.

10 Santos: Hugolino de Ceuta y compañeros, mártires; Luis Beltrán (o Bertrand), presbítero, y Daniel I Comboni, fundador.

SAN LUIS BELTRÁN (O BERTRAND), del germánico, "guerrero ilustre" (1526-1581). Presbítero. Nativo de Valencia, España. A pesar de la oposición de su padre, ingresa al convento de Santo Domingo de Guzmán en 1544. Durante el noviciado, se distingue por su extrema santidad. En 1547 recibe la orden sacerdotal. Se desempeñó durante treinta años como maestro de novicios en el convento de Valencia. Ayudó, en grado heroico, a los necesitados durante la plaga que azotó su ciudad en 1577. Al concluir su labor en el seminario se dedica a predicar con singular éxito. Solicita que se le envíe a las misiones del Nuevo Mundo, hacia donde se embarca en 1562, y llega a Cartagena, Colombia. Dios le premia con el "don de lenguas". Su misión la realiza en Panamá, Tubera, Cipacoa y Palulato. Evangeliza las islas de las Indias Occidentales, principalmente las de San Vicente y Santo Tomás, donde convierte a miles de nativos. Se dice que un sacerdote pagano trató de envenenarle, pero que al tocar el santo la copa ésta se rompió. Después de siete años, regresa a España, donde su vida de virtud y sabiduría hace que gobernantes, funcionarios y gente del pueblo lo busquen como director espiritual. Clemente X lo canonizó en 1671. Se le considera el "Apóstol de Sudamérica". Iconografía: el gran pintor español Francisco Zurbarán lo representa con hábito dominico y una copa de la cual sale un pequeño dragón.

11 Santos: San Alejandro Sauli, obispo. Beatos Elías del Socorro Nieves, mártir, y Juan XXIII, papa.

BEATO ELÍAS DEL SOCORRO NIEVES, del hebreo, "mi Dios es Yahvé" (1882-1928). Mártir. Hijo de humildes campesinos, nació en Yuriria, Guanajuato, México. Sus biografías no aportan datos anteriores a su ingreso en el seminario agustino en 1910, donde recibe la ordenación sacerdotal. Para ejercer su ministerio, se le asigna la parroquia de Caracheo, Michoacán, en 1921. Vivió la difícil época de la persecución religiosa; pese a esto, desempeñó su misión con espíritu de servicio y celo pastoral. Durante más de un año celebró la asamblea eucarística y administró los sacramentos en forma oculta. Al ser descubierto, se le encarceló en las cercanías de Cortázar, Guanajuato; las negociaciones que la población hizo para que lo liberaran fueron inútiles. El capitán que ordenó su fusilamiento, burlón, le dijo: "Ahora le toca a usted. Vamos a ver si morir es como decir misa". A lo cual Elías respondió: "Has dicho la verdad, pues morir por la religión es un sacrificio grato a Dios". Antes de morir confesó y dio la bendición al pelotón de fusilamiento; sus últimas palabras fueron: "¡Viva Cristo Rey!". Juan Pablo II lo beatificó en 1997. Iconografía: en fotografías, con sotana.

12 Nuestra Señora del Pilar. Santos: Edwin de Northumbria, rey, y Félix y Cipriano de África y compañeros, mártires.

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, del latín, "pilastra", "pilar". Según la tradición, el origen de esta advocación es el siguiente: la virgen María —aún viva— se le apareció sobre un pilar al apóstol Santiago el Mayor, cuando éste se encontraba desalentado debido a las pocas conversiones logradas; esto aconteció la noche del 2 de enero del año 40 d C. Santiago relata que estaban descansando, a orillas del río Ebro, en Zaragoza, España, cuando oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena, y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo de pie sobre un pilar de mármol". La Divina Señora le pidió al apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en el pilar donde estaba de pie, y prometió: "...permaneceré en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". El Papa Clemente XII estableció el 12 de octubre para la festividad de la Virgen del Pilar. Clemente XIII la proclamó "Patrona de España" en 1760. Iconografía: María con el Niño en brazos sobre un pilar.

13 Santos: Eduardo de Inglaterra, rey, y Teófilo de Antioquía, obispo. Beata Alejandrina María Da Costa, laica.

SAN EDUARDO DE INGLATERRA, del germánico, "protector de la riqueza" (¿1004?- 1066). Rey. Nació en Inglaterra; a la edad de diez años fue desterrado y vivió, durante treinta años, en Normandía, actual territorio de Francia. Regresó a su país y gobernó con las grandes virtudes cristianas: caridad y justicia. Se esforzó en conservar la paz. Uno de sus contemporáneos lo describe así: "Era un verdadero hombre de Dios. Vivía como un ángel en medio de tantas ocupaciones materiales y se notaba que Dios lo ayudaba en todo. Era tan bondadoso que jamás humilló con sus palabras ni al último de sus servidores. Se mostraba especialmente generoso con los pobres, y con los emigrantes, y ayudaba mucho a los monjes... ni un solo día dejaba de asistir a la santa misa. Era alto, majestuoso... Su sola presencia inspiraba cariño y aprecio". Gracias a estas virtudes conquistó el cariño y el respeto de sus súbditos y fue un modelo para los gobernantes. En vida se le atestiguaron hechos milagrosos. El Papa Alejandro III lo canonizó en 1161. Su cuerpo reposa en una capilla del coro de la abadía de Westminster, de la cual fue promotor san Eduardo. Iconografía: con atavíos reales.

14 Santos: Calixto I. papa, y Juan Ogilvie, mártir. Beata María Poussepin, fundadora.

SAN CALIXTO I, del griego, "bellísimo", "muy hermoso". Papa y mártir. Algunos biógrafos afirman —sin precisar fechas ni lugares— que fue esclavo y que trabajó en las minas. Al ser liberado se convirtió al cristianismo y catequizó. El pontífice san Ceferino (199-217) lo distingue llamándolo a su servicio como su diácono y hombre de confianza; se le encargó la obra de las catacumbas (llamadas de san Calixto) —cementerios subterráneos donde los cristianos primitivos practicaban sus ceremonias de culto y enterraban a sus difuntos, y en los cuales fueron sepultados más de cuarenta papas y doscientos mil mártires—. Al morir Ceferino, Calixto fue nombrado su sucesor. Se distinguió por su misericordia hacia los pecadores arrepentidos, su caridad hacia los pobres, por sus ayunos y penitencias. Fue encarcelado durante una persecución. En vida realizó varios milagros, entre ellos la sanación de la esposa de su carcelero. Eran tantas virtudes y valores cristianos, que motivó la conversión de gran cantidad de infieles. Murió mártir —algunos aseguran que fue asesinado a palos y otros, en una sublevación popular— y su cuerpo fue arrojado a un profundo pozo donde hoy se erige la iglesia de Santa María, en Trastevere. Iconografía: con el atuendo propio de los pontífices.

15 Santos: Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia; Eutímio el Joven, abad, y Aurelia de Estrasburgo, religiosa.

EUTIMIO EL JOVEN (también conocido como Eutimio el Tesalonio o el Nuevo), del griego, "de buen ánimo" (¿824?-886 o 898). Abad. Nació en Opso, cerca de Ankara, capital de Turquía. Se ignoran datos de su niñez, educación y juventud. Sin precisarse fecha y lugar, contrajo matrimonio con una mujer llamada Anastasia, con quien procreó un hijo. En 842, se incorpora a la gran laura (monasterio) del Monte Olimpo, en Bithnia, Grecia, donde asume el nombre de Eutimio. Posteriormente, en 859, se traslada al convento de Pissidion y después a la Gran Laura del Monte Athos, donde vive como ermitaño en una cueva durante tres años. En 863 viaja a Salónica, Macedonia, donde recibe el diaconado y vive como estilita en el capitel de una gran columna. Su santidad hace que lo siga gran cantidad de gente, de la cual trata de huir —sin éxito—, dirigiéndose nuevamente al monasterio del Monte Athos. La gente lo admiraba por sus virtudes, la fe y el amor que profesaba al Creador. Junto con dos discípulos funda la abadía de san Andrés en Peristera, Salónica; ahí, Eutimio se desempeña como abad durante catorce años. Funda un doble monasterio para hombres y mujeres en Salónica y retorna a Athos, donde vive pocos meses. Muere cuando se dirigía a la isla de Hiera. Fue dotado por el Señor con los dones de taumaturgia (facultad de hacer milagros) y de profecía. Se le conoce como el Joven para distinguirlo de san Eutimio el Grande.

 16 Santos: Eduviges de Polonia, reina; Margarita María Alacoque, religiosa, y Gerardo de Mayela, religioso.

SAN GERARDO DE MAYELA, del germánico, "audaz con la lanza" (1726-1755). Religioso. Nació en Muro, Nápoles (Italia). Siendo niño, manifestó su deseo de ser sacerdote. Trató de ingresar en el seminario capuchino; sin embargo, su precaria salud se lo impidió. Durante una visita que hicieron misioneros redentoristas a su pueblo, Gerardo expresó su deseo de incorporase a la congregación de estos misioneros. En un principio, por su salud no fue aceptado; pero, su devoción y fervor hicieron posible su ingreso. Se le envió a la casa de Deliceto (1749), donde desempeñó con humildad y obediencia los trabajos que le encomendaron. En 1752, hizo sus votos religiosos. Se caracterizó por su caridad; sin importarle la condición social o económica, atendía con amor a todo el que se le acercaba. El Señor lo premió con el don de la taumaturgia y de ver en el corazón de los hombres. Por atender enfermos durante el crudo invierno que azotó su comunidad, enfermó de tisis (1755), mal que le causaría la muerte en el monasterio de Materdomi. En el presente año se cumple el doscientos cincuenta aniversario de su entrada al Reino, por lo que Juan Pablo II (de feliz memoria) concedió indulgencia plenaria "... en todas las Iglesias Redentoristas del mundo y en aquellas Iglesias donde se celebre solemnemente, y sólo por ese día, el aniversario de la canonización de San Gerardo...". Iconografía: con hábito redentorista, crucifijo y calavera (en alusión a su vida ascética). Patrono de las embarazadas, los jóvenes y los niños.

17 Santos: Ignacio de Antioquía, mártir; Juan Colobo el Pequeño, anacoreta, y Florentino de Oranges, Obispo.

SAN JUAN COLOBO EL PEQUEÑO, del hebreo, "Dios ha hecho gracia" (siglo V). Anacoreta. Nació en Basta, Bajo Egipto. Se desconocen datos biográficos detallados de su infancia y juventud. No se sabe la fecha precisa de su retiro, con su hermano mayor, al desierto de Skete, donde fue discípulo de san Poemeo. Juan vivió austera y virtuosa vida, llena de piedad, oración y humildad. Para probar su obediencia, se le indicó plantar un palo seco en el desértico terreno y regarlo todos los días; su oración, piedad y obediencia fueron premiadas, ya que el palo retoñó al tercer año. Su fama de santidad se extendió por la región, y era admirado y querido. Para huir de los infieles bereberes, se trasladó a la montaña de Quolzum, donde entregó su alma al Creador. También se le conoce como Juan Colubus.

18 Santos: Lucas, evangelista y mártir; Amable de Riom, presbítero, y Justo de Beauvais, mártir.

SAN LUCAS EVANGELISTA, del latín lucanus, "matinal", "luminoso" (siglo I). Evangelista y mártir. Nació en Antioquía, Turquía. Era pagano; fue educado en la cultura griega. Médico de profesión. No perteneció al grupo de los Doce. Fue discípulo de san Pablo, al cual acompañó en sus viajes y quien le llamó "Lucas, el médico amado". Se piensa que, después de la muerte de san Pablo, predicó en Egipto y Grecia. Es autor del tercer Evangelio y del libro de los Hechos de los Apóstoles. En el prólogo de su evangelio, especifica que lo escribe para que los cristianos conociesen mejor las verdades en las cuales habían sido instruidos. En su evangelio destacan la bondad y la misericordia de Jesús, diversos relatos de su infancia y narraciones de la santísima Virgen. Se supone que María le narró pasajes de la infancia de Jesús. Por su desarrollo del tema mariano, se le llama "el cronista de la Virgen María". Según la tradición, murió martirizado en Parras. Iconografía: con túnica de época, escribiendo. Su símbolo es un toro, tal vez por su fuerza de convencimiento o porque su evangelio se inicia con el relato del sacrificio de Zacarías en el templo de Jerusalén. Abogado de médicos, farmacéuticos, notarios, secretarios, escritores, y pintores, por su afición a la pintura.

19 Santos: Juan de Brebeuf, Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz, fundador, y Laura de Córdoba, mártir.

SANTA LAURA DE CÓRDOBA, del latín laurus, "laurel", "triunfo" (864). Mártir. En el Martyrologium hispanicum, se narran los únicos datos de su vida existentes; así sabemos que, siendo viuda, ingresó en el monasterio de Santa María de Cuteclara, en Córdoba, España. Al morir la superiora, Laura fue designada abadesa (856). Cuando se desató la persecución musulmana contra los cristianos, Laura fue encarcelada y torturada por una denuncia a fin de hacerla renegar de su fe; como no consiguieron su objetivo, los infieles la condenaron a morir sumergida en una olla con un líquido hirviente (algunas crónicas dicen que fue plomo; otras, que aceite o agua); en medio de atroces dolores y alabando la grandeza de Dios, entregó su alma. El pueblo inició su culto y lo difundió por toda Europa. Iconografía: con hábito y palma (como símbolo de su martirio).

20 Santos: Artemio de Egipto, mártir, Bertilia Boscardín, religiosa, y Andrés de Creta; mártir.

SAN ARTEMIO DE EGIPTO, del griego, "perteneciente a Diana" (363). Mártir. Se sabe que fue alto funcionario del gobierno de Constantino el Grande, en Egipto. Sin ser cristiano, defendió y protegió a los seguidores del Maestro de las duras penas corporales y crueldad con que los trataba Juliano el Apóstata. Se dice que mandó demoler templos y estatuas de los falsos dioses; por ese emperador lo trató como a cristiano y mandó apalearlo, torturarlo y, finalmente, decapitar.

21 Santos: Celia o Celina, viuda, e Hilarión de Gaza, abad. Beata Laura Montoya, fundadora.

SANTA CELIA O CELINA, del latín caelius, nombre de una gens romana (438). Viuda. Se cuenta con pocos datos fidedignos de su vida. Se distinguió como mujer de fe, piedad, oración y buenas obras, por lo que —ya de edad avanzada— el Señor la premió con la maternidad; sus hijos fueron dos grandes ejemplos de cristiandad: san Remigio de Reims y el obispo san Principio de Soissons. Al morir, su cuerpo fue enterrado cerca de Lyon, Francia, probablemente en Cerny, donde vivió. Durante la Revolución Francesa sus restos mortales fueron destruidos. También se le conoce por los nombres de Celia, Cilina, Cilinia o Celine.

22 Santos: Elodia y Nunilona de Huesca, mártires, y María Salomé, viuda. Beato Timoteo Gíaccardo, presbítero.

BEATO TIMOTEO GIACCARDO, del griego, "el que honra a Dios" (1896-1948). Presbítero. Oriundo de Narzole, Italia. No se cuenta con datos de su infancia; siendo aún muy joven, tuvo lugar su encuentro con el padre Santiago Alberione (fundador de la Sociedad de San Pablo), acontecimiento que motivó su ingreso en el seminario de Alba. En 1917, se integró a la orden citada, donde se desempeñó como formador de jóvenes. Fue el primer sacerdote y vicario general de su congregación. Era tanta su fe, dedicación e inteligencia, que el fundador lo llamaba "señor maestro"; posteriormente, lo definió "fidelísimo entre los fieles". El padre Giaccardo se ganó la admiración de quienes lo conocieron. En 1926 fundó la primera casa paulina en Roma. Regresó a Alba, donde tomó el cargo de superior (1936). Entre sus obras más trascendentes está el impulso a formas nuevas de evangelización, como lo es la fundación de editoriales; de esto opinaba: "El apostolado de las ediciones debe iluminar todos los apostolados...". Todo lo hacía sin suspender su intensa vida espiritual y de oración. Sus restos descansan en Roma, en el santuario de María Reina de los Apóstoles. En su sepulcro se grabó este pensamiento: "Yo te pido, Jesús, divino Maestro, que mi sepulcro sea semilla de virginidad, y mi paraíso, una irrigación". Juan Pablo II lo beatificó en 1989. Iconografía: fotografía con hábito de su orden.

23 Santos: Juan de Capistrano, presbítero; Servando y Germán de Cádiz, mártires, y Pedro Pascual de Jaén, obispo.

SAN PEDRO PASCUAL DE JAÉN, del arameo, "roca", y del hebreo pesaj, "pascua" (1227-1300). Mártir. Nació en Valencia, España. Hijo de mozárabes. Su vida se desconoce en las etapas infantil y juvenil; sólo se tienen datos imprecisos, de que perfeccionó sus estudios eclesiásticos en París y, tal vez, en Roma. A su regreso a Valencia, ingresó en la orden de los frailes mercedarios (1250). Recorrió España, Francia, Italia y Portugal. Defendió públicamente, en París y con su libro Vida de Lázaro, la inmaculada concepción de María (1295). Fue designado obispo de Jaén en 1296. Durante un recorrido por su diócesis, cayó prisionero de los moros y permaneció en cautiverio cerca de tres años. En esta etapa, escribió varias de sus obras. Por su formación y vasta cultura, escribió en castellano y valenciano, en latín y en árabe; entre sus obras más destacadas se encuentran Disputa del obispo de Jaén contra los judíos e Impugnación de la secta de Mahoma —en las cuales proporciona argumentos para fortalecer la fe de prisioneros— y Glosa del Padre Nuestro, de la cual se afirma: "... es, tal vez, el primer comentario ascético-místico que se redactó en España y uno de los monumentos más bellos de la literatura medieval". En varias ocasiones se pagó rescate por él; sin embargo, cambió su libertad por la de otros presos; finalmente, fue condenado a morir decapitado. Su cuerpo reposa en la catedral de Baeza. Su culto inmemorial se confirmó en 1670; se le canonizó en 1675.

24 Santos: Antonio María Claret, fundador, y Félix de Soustina, obispo. Beato Rafael Quizar y Valencia, obispo.

SAN ANTONIO MARÍA CLARET, del latín Antonius, nombre de una gens romana (1807-1870). Fundador. Nació en Sallent, Barcelona, España. De niño y joven, trabajó en el taller de su padre. En 1829 ingresó en el seminario de Vic. En 1835 recibió el orden sacerdotal. Le tocó vivir tiempos difíciles en las relaciones Iglesia-Estado; sin embargo, aun con riesgo de su integridad física, continuó su labor. Fue reconocido por su caridad. En 1841 recibió del papa el título de "misionero apostólico"; fijó su residencia en Víc, y de aquí viajó para predicar, lo mismo en catedrales que en plazas públicas o en el campo. Por todas partes, su fama de santidad lo precedía. Su vida siempre estuvo asediada por calumnias. Fue prolífico escritor: publicó noventa y seis obras propias, entre la cuales destaca Camino recto (1843). En 1849 fundó la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. De 1850 a 1857, fue obispo de Cuba, donde defendió a los esclavos de los abusos y la discriminación de que eran víctimas; también fundó asilos, escuelas, hospitales, y otros establecimientos, y la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada: misioneras claretianas (1855). De regreso a su patria, fue confesor de la reina. Fue desterrado junto con la monarca (1868). Sus últimos años los vivió en Francia. El Señor lo llamó al Reino cuando radicaba en la abadía de Fuentefría. Iconografía: con atuendo arzobispal, una hostia refulgente en su mano y la Virgen María que lo bendice desde el cielo.

25 Santos: Gaudencio o Gabino, obispo; Crispín y Crispiniano, mártires, y Proto y Genaro, mártires.

SAN GAUDENCIO O GABINO, del latín, "que se alegra" (337-418). Obispo. Oriundo de la población italiana de Ivrea. No se encuentran pormenores de su vida antes de haber sido nombrado obispo de Novara, hacia el año 398. Se distinguió por su brillante oratoria y celo pastoral. En cuanto a sus escritos literarios, que en parte se extraviaron, se localizan varios en el tomo XX de la colección Migne, y también están sus didácticas homilías. Falleció en su diócesis. Se le considera padre de la Iglesia y patrono de Novara (porque se le atribuye haber propiciado la construcción de la catedral de esta ciudad). Iconografía: con atuendo episcopal y un libro.

26 Santos: Evaristo, papa; Luciano y Marciano, mártires, y Alfredo el Grande de Inglaterra, rey.

SAN EVARISTO, papa, del griego, "agradable", "complaciente". Papa y mártir. Antiguas crónicas dan fe de su nacimiento en Belén, Palestina (hecho no comprobado) y señalan que fue un judío griego convertido al cristianismo. Se ignora la fecha precisa de su viaje a Roma, donde se integró a la oficina pontificia. Debido a su gran fe y probadas virtudes, fue elegido cuarto pontífice en el año 97. Se esforzó grandemente por organizar la Iglesia; se le acredita haber instituido el cardenalato y formar el colegio cardenalicio, y la división de Roma en siete parroquias (designó a igual número de sacerdotes para servir a los pobres de éstas). Ordenó que el matrimonio se celebrase conforme a la tradición apostólica. No se ha comprobado que murió como mártir, lo cual es muy probable, pues la mayoría de los pontífices de su tiempo fue brutalmente asesinado por orden del emperador Trajano (53-117). Su cuerpo se enterró cerca del sepulcro de San Pedro, en el Vaticano.

27 Santos: Frumencio de Etiopía, obispo, y Vicente, Sabina y Cristeta de Ávila, mártires. Beata Antonieta de Brescia, abadesa.

BEATA ANTONIETA DE BRESCIA, diminutivo femenino del latín Antonius, nombre de una gens romana, (1507). Abadesa. Sus biógrafos no registran particularidades de su familia y de su infancia. Nació en Brescia, Italia. Recibió educación en las virtudes cristianas, y muy joven ingresó a la vida religiosa dominica. Por su ejemplo de vida, se le nombró abadesa; desempeñó su cargo con eficiencia e hizo reformas básicas para la mejor observancia de las Constituciones. Destacó en la actividad administrativa; logró que los bienes y donativos que se recibían en el convento fuesen distribuidos, en forma adecuada, a los más necesitados. La misión realizada por Antonieta fue reconocida por sus hermanas espirituales hasta su muerte, ya casi en edad centenaria, acaecida en el monasterio de la ciudad italiana de Emilia. Por su fama de santidad se inició su veneración.

28 Santos: Simón y Judas, apóstoles; Fidel de Como, obispo, y Honorato de Vercelli, obispo.

SANTOS SIMÓN Y JUDAS, del hebreo "Dios ha escuchado" y "alabanza a Dios", respectivamente (siglo I). Apóstoles y mártires. Al segundo se le llama Judas Tadeo. La Iglesia ha decidido conmemorarlos en la misma fecha, ya que la tradición indica que predicaron juntos. Formaron parte del grupo de los Doce. A Simón se le llama el Cañoneo, o bien, el Zelote, puesto que se le considera integrante del grupo político-religioso de los zelotes, quienes pretendían liberar a su pueblo del dominio de los romanos. De los Doce, es del que se tienen menos datos. En la lista de los apóstoles aparece al final, junto con san Judas Tadeo. Evangelizó en Egipto, Mesopotamia y después en Persia, en unión con san Judas. A Judas, san Lucas lo denomina "hijo de Santiago"; Marcos y Mateo le añaden el sobrenombre de Tadeo. Escribió una carta, incluida en el Nuevo Testamento, donde ataca a los agnósticos. En el siglo XIV, durante una revelación, Jesús le indicó a santa Brígida de Suecia que, cuando quisiera conseguir ciertos favores, pidiera la intercesión de Judas Tadeo. La muerte de los dos apóstoles ocurrió, según la mayor parte de los estudios al respecto, en Persia; Simón fue aserrado por en medio de su cuerpo: Judas murió a golpes de maza. Iconografía: con túnica de esa época e instrumentos de su martirio.

29 Santos: Narciso de Jerusalén, obispo; Joaquín Royo, presbítero y mártir, y Abraham de Rostov, abad.

SAN NARCISO DE JERUSALÉN, del griego "sopor, sueño profundo" (222). Obispo. Nació en Grecia (aunque algunos afirman que era nativo de Jerusalén). Se desconocen datos precisos de su vida. Se cree que fue evangelizado por algunos discípulos de los Doce. Algunas crónicas señalan que, cercano a los ochenta años, se le consagró obispo de Jerusalén (180). San Alejandro, coadjutor de Narciso, afirma que vivió ciento dieciséis años. En 195 fijó la fecha para celebrar la Pascua. Por su estricto apego a las enseñanzas del Maestro, fue víctima de calumnias, por lo cual abandonó su sede y se retiró a vivir como anacoreta durante ocho años; los calumniadores confesaron su mentira, y san Narciso regresó a Jerusalén, donde radicó hasta su muerte. En vida, se le atestiguaron hechos milagrosos. Iconografía: como un obispo que sostiene un cardo; con un cántaro de agua cerca de él, o con un ángel que lleva su alma al cielo.

30 Santos: Marcelo de León, mártir, y Claudio y compañeros, mártires. Beata Dorotea Swartz, religiosa.

SAN MARCELO DE LEÓN, del latín "perteneciente a Marte" (298). Mártir. Marcelo fue centurión de la legión VII. El relato de su juicio y martirio, que se conserva en los archivos de Madrid, España, narra que durante los festejos oficiales y solemnes por el cumpleaños del cesar —cuando los altos dignatarios y jefes del ejército debían rendir tributo adorando a los falsos dioses para honrarlo—,"... Marcelo, centurión ordinario, como si se hubiese vuelto loco, se quitó espontáneamente el cinto militar y arrojó la espada y el bastón de centurión delante de las tropas de nuestros señores...". Al ser cuestionado por su actitud, se declaró cristiano y, como tal, no podía "... militar más que en el ejército de Cristo, hijo del único Dios". Se inició su juicio en España, probablemente en la ciudad de León (298) y, meses después, se le trasladó a Tánger (Marruecos) para que compareciera ante el viceprefecto Aureliano Agricolano, quien lo condenó a morir decapitado. Sus reliquias reposan en la ciudad de León, España.

31 Santos: Quintín de Amiens, mártir; Nicolás de Chio, mártir, y Alonso Rodríguez, religioso.

SAN ALONSO RODRÍGUEZ, del germánico, "pronto para hacer el bien" (1533-1617). Religioso. Nativo de Segovia, España. Su vida se conoce a partir del momento en que enviudó y solicitó a los padres jesuitas autorización para su ingreso en la orden, petición que le fue denegada dada su edad (cerca de cuarenta años) y carencia de estudios. Tiempo después, el superior —observando su vocación y piedad— lo aceptó como hermano lego (el que, siendo profeso, no tiene opción a las sagradas órdenes). Se le envió a Mallorca a servir como portero en el convento de Montesino; su desempeño fue modelo de obediencia, cortesía y servicio, y pronto se hizo amigo de quienes acudían al convento. Sufrió de grandes dolores corporales, los cuales lo atacaban principalmente cuando oraba. Su fama de hombre virtuoso hizo que en vida se le considerara santo. Dios le otorgó el don de la taumaturgia. En dicho convento expiró, dos días después de haber recibido la sagrada eucaristía, pronunciando estas palabras: "Jesús, Jesús, Jesús". León XIII lo canonizó en 1888.

 

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