|

La Asunción de María Santísima
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre
|
SANTORAL PARA EL MES DE OCTUBRE
1
Santos: Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia; Romano
el Cantor, diácono, y Remigio de Reims, obispo.
SANTA TERESITA DEL
NIÑO JESÚS,
del latín, "la que cosecha" (1873-1897). Virgen y doctora de la
Iglesia. Oriunda de Alencón, Francia. A los cuatro años de edad quedó
huérfana de madre. Su padre se esforzó por la formación de todos sus
hijos, y tres de ellos, mujeres, profesaron la vida religiosa. A los
quince años, con una "dispensa", ingresa en la Orden Contemplativa de
Carmelitas Descalzas, añade a su nombre "del Niño Jesús y la Santa
Faz" y profesa tiempo después. Por sus vastos conocimientos, pese a su
juventud y a no haber cursado nunca estudios superiores, se desempeña
como maestra de novicias. A los veintitrés años enferma de
tuberculosis, padecimiento que, un año más tarde, le causa la muerte
en su convento de Liseaux. Escribió la obra autobiográfica Historia de
alma, en la cual plasmó sus experiencias místicas. Pío XI la canonizó
y la nombró patrona de las misiones, por apoyar con profundos escritos
y reflexiones la labor evangelizadora, en Canadá y China. Juan Pablo
II, al proclamarla Doctora de la Iglesia (1997), expresó: "Entre los
'doctores de la Iglesia', Teresita del Niño Jesús es la más joven,
pero su ardiente itinerario espiritual muestra gran madurez y las
intuiciones de la fe expresadas en sus escritos son tan amplias y
profundas que le merecen figurar entre los grandes maestros de la
espiritualidad". Iconografía: con hábito y crucifijo con rosas, en sus
brazos. Intercesora de los floristas y protectora de la pureza de
niños y jóvenes.
2 Los Santos
Ángeles Custodios. Santos: Tomás de Hereford, obispo, y Eleuterio de
Nicomedia y compañeros, mártires.
LOS
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, del griego y
del latín eclesiástico, "nuncios o mensajeros de Dios". La Iglesia
señala que son "... seres puramente espirituales, creados por
Dios...", quienes, excepcionalmente, se han manifestado de forma
corporal. Según su jerarquía, se agrupan en primer coro: serafines
(orden mayor de la jerarquía), son los ángeles del amor que rodean el
trono de Dios y están en constante alabanza. Iconografía: con tres
pares de alas. Querubines: su nombre significa "plenitud de
conocimiento" o "rebosante de sabiduría". Iconografía: con dos pares
de alas y aspecto humano. Tronos: "El nombre de los sublimes y más
excelsos...". Iconografía: con sus caras y alas sirviendo como
"sostén" a Dios. Segundo coro: dominaciones (grandes guardianes del
mundo). Iconografía: vestidos como soldados romanos, con espada en
mano. Virtudes: su deber principal es el de trabajar por los milagros
en la Tierra. Potestades, junto con las virtudes, gobiernan las
estrellas y la naturaleza. Tercer coro: principados: "... tienen la
capacidad de orientarse plenamente hacia el Principio y guían a otros
hacia Él". Iconografía: se simbolizan vestidos como guerreros o
diáconos con una flor de lis. Arcángeles: son quienes lucharon contra
los demonios. Iconografía: se les reconoce individualmente. Ángeles:
son los más cercanos a los hombres. Iconografía: como soldados o
vistiendo túnicas.
3 Santos: Francisco
de Borja, presbítero; Gerardo de Broña, abad, y María Josefa Roselló,
fundadora.
SAN
GERARDO DE BROÑA, del germánico, "audaz
con la lanza" (siglo X). Abad. Nació en Lorena, Francia. Perteneció a
la nobleza sin ser cristiano. No hay pormenores anteriores a su
carrera militar. Debido a su vasta cultura se le asigna un cargo
diplomático en París. Gozaba de una vida de riquezas y comodidades
cuando se convirtió al cristianismo y decide dedicar su vida a Dios,
en la vida contemplativa de la orden benedictina. Destacó por una vida
de ejemplar amor al Creador y de santidad, por lo que fue abad en
diversos monasterios europeos, en donde realizó las reformas
necesarias para el mejoramiento de la vida monástica. En vida realizó
curaciones y hechos milagrosos, hasta su muerte acaecida en el
monasterio español de Broña. Por su fama de santidad, la feligresía
inició su veneración. Iconografía: con hábito en actitud orante.
Intercesor en la curación de enfermedades.
4 Santos: Francisco
de Asís, fundador; Áurea u Oriana de París, abadesa, y Amón el Grande,
anacoreta.
SAN
FRANCISCO DE ASÍS, del italiano
antiguo, "franco", "francés" (1182-1226). Fundador. Nativo de Asís,
Italia. Hijo de un rico comerciante; su padre lo llamó Francesco, por
el parecido a su madre, que era francesa. Llevó la vida disipada de un
joven rico de su época hasta los veinticuatro años, cuando tiene una
visión donde Cristo le dice "...debes renovar mi Iglesia". Después de
esa visión decide cambiar y renuncia a lujos, comodidades y riquezas.
Al principio cree que la "renovación" se refiere a la derruida capilla
de su ciudad; poco después comprende que el mandato hace referencia a
la Iglesia universal. Para ello, junto con algunos amigos, crea la
orden franciscana, la cual se aparta de los lujos y las comodidades en
que había caído el clero de su tiempo. Seguir el llamado del Maestro
le ocasiona el rechazo de su padre, las burlas de amigos y, vecinos,
así como la enemistad de sacerdotes y el alto clero, quienes habían
olvidado la humildad y el servicio a los pobres (de espíritu y de
bienes materiales), esencia primitiva del cristianismo. En 1224 recibe
los estigmas (y dolores) de la Pasión. Ama intensamente a María y
recomienda a sus hijos espirituales que le profesen especial devoción.
Atiende con verdadero espíritu cristiano a enfermos y necesitados, sin
importarle los riesgos de contagio. Es proverbial su amor hacia los
animales con quienes —se dice— podía establecer comunicación. Casi
ciego, entregó su alma al Creador en la capilla que reconstruyó con
sus manos: la Porciúncula. Dos años después de su muerte, Gregorio IX
lo canoniza. Sus restos reposan en la citada capilla, que fue elevada
al rango de basílica. Iconografía: recibiendo los estigmas; orando
rodeado de gente y animales; con calavera, en alusión a la austeridad
de su vida.
5 Santos: Plácido
de Subiaco, mártir, y Faustina Kowalska, religiosa. Beato Francisco
Javier Seelos, presbítero.
SANTA
FAUSTINA KOWALSKA, del latín
patronímico de Faustus, "próspero", "feliz" (1905-1938). Religiosa.
Nace en Glogowiec, Polonia. Desde pequeña demuestra gran amor hacia el
Santísimo, de quien —relata— recibe el llamado a la vida religiosa.
Sin embargo, es hasta 1924 cuando, en una visión, nuestro Señor la
invita a ingresar en el convento de Varsovia. En 1925 se integra a la
Congregación de las Religiosas Consagradas a la Madre de Dios de la
Misericordia (Hermanas de Santa Magdalena), que se dedican al auxilio
de niñas pobres y abandonadas, y ahí adopta el nombre de Faustina.
Durante su noviciado, en 1926, inicia su periodo de experiencias
místicas. Realizó humildes tareas en diversos conventos. Es en 1931
cuando experimenta las apariciones del Señor de la Misericordia, quien
le indica que propague su veneración; por eso se le conoce a Faustina
como Apóstol de la Divina Misericordia. Además de las apariciones de
Jesús, tuvo el privilegio de ver a la Virgen María: "... en la fiesta
de la Inmaculada Concepción vi a la santísima Madre de Dios, bella,
con belleza incomparable...". Muere víctima de la tuberculosis en la
casa generalicia de Lagiewniki, Cracovia. Juan Pablo II la canoniza en
el año 2000. Iconografía: con el hábito negro de su congregación y la
imagen del Señor de la Misericordia en sus manos.
6 Santos: Bruno de
Colonia, fundador, y Feo Foy de Agen, mártir. Beato Bartolomé Longo,
laico.
SAN
BRUNO DE COLONIA, del germánico,
"acorazado" (1030-1101). Fundador. Originario de Colonia, Alemania. De
origen noble, se ignoran datos de su niñez. De joven estudió en
Francia. Al regresar a su país es ordenado sacerdote y canónigo. Por
sus grandes dones espirituales e intelectuales, se convierte en
consejero espiritual en 1057. Debido a su inteligencia y sus
conocimientos se le llamó Luz de la Iglesia y Ornamento de su siglo.
Imparte clases en Reims y París, Francia. Decide retirarse del mundo y
dedicarse por completo a la oración y penitencia; para ello, funda el
monasterio de La Grande Chartreuse, cerca de Grenoble, Francia, donde
vive como ermitaño. Éste es el origen de los monjes cartujos, quienes
siguen de forma rigurosa la regla de san Benito (silencio perpetuo;
nunca comer carne ni tomar licor; recibir visitas sólo una vez al año;
dedicarse varias horas al día a la oración y al estudio). Es llamado
por —su ex discípulo— el Papa Urbano para ser su consejero. En Roma
funda otro monasterio: La Torre de Calabria, donde después reside. Se
distingue como exegeta e ingresa en el monasterio de san Roberto en
Molesmes. Entre sus obras escritas destacan Tratados sobre los salmos
y Las cartas de san Pablo. Muere en Italia. Es importante saber que
los cartujos evitan todas las manifestaciones públicas, por lo cual
san Bruno no ha sido canonizado de manera formal. En 1514 su hermandad
obtuvo del papa León X permiso de celebrar la fiesta de su fundador.
Clemente X extendió esta conmemoración a la Iglesia de Occidente en
1674.
7 Nuestra Señora
del Rosario. Santos: Julia de Egipto, mártir, y Augusto o Gustavo de
Bourges, abad.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, del latín,
"corona de rosas" (1208). Esta advocación mariana procede de la
aparición que experimentó santo Domingo de Guzmán mientras oraba en la
capilla dedicada a la Virgen María en Prouille, Francia, solicitándole
fuerzas para seguir su lucha contra los herejes. En esa ocasión, la
madre del redentor se manifestó con un rosario en su mano, le enseñó a
Domingo a rezarlo y le encomendó que propagara su devoción por el
mundo. A partir de entonces la orden de predicadores y la Virgen del
Rosario guardan estrecha relación. La mejor definición del rosario la
dio San Pío V en 1569: "El rosario o salterio de la Santísima Virgen,
es una forma piadosísima de oración, al alcance de todos, que consiste
en repetir el saludo que el ángel le dio a María, interponiendo un
Padrenuestro entre cada diez ave marías y meditando en la vida de
nuestro Señor". Una piadosa tradición señala que nuestra Señora ha
revelado a varias personas que cada vez que rezan el ave María le dan
a ella una hermosa rosa y que cada rosario completo le forma una
corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así, el rosario
es la rosa de todas las devociones, y, por tanto, la más importante de
todas. Iconografía: María con el niño Jesús en su brazo, sentada en un
trono rodeada de ángeles, entrega a santo Domingo de Guzmán el
rosario.
8 Santos: Sergio y
Baco de Roma, mártires; Simeón, laico; Ana, profetisa, y Tais de Egipto,
penitente.
SANTOS SIMEÓN Y ANA, del hebreo, "hijo
que dios concede a sus padres para oír sus ruegos", y "benéfica",
respectivamente (siglo I). Laico y profetisa, respectivamente. Los
datos los proporciona san Lucas, durante la presentación de Jesús en
el templo (2, 22-40): "...Y he aquí que había en Jerusalén un hombre
llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la
consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido
revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber
visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al templo; y
cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la
ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya
en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a
la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y
gloria de tu pueblo Israel» ". Acerca de Ana, el mismo evangelista
refiere: "...Había también una profetisa, Ana ... de edad avanzada
(que) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en
ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa
a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención...".
Acerca de la aplicación práctica de este pasaje, Juan Pablo II señaló:
"En el episodio de la presentación ...se puede descubrir un signo
profetice del encuentro del hombre con Cristo. El Espíritu Santo lo
hace posible, suscitando en el corazón humano el deseo de ese
encuentro salvífico y favoreciendo su realización".
9
Santos: Dionisio y compañeros, mártires; Juan Leonardi,
fundador, y Héctor Valdivieso y compañeros, mártires.
SAN
HÉCTOR VALDIVIESO, del griego, "el
mantenedor", "el defensor" (1910-1934). Mártir. Nativo de Buenos
Aires, Argentina, a los tres años su familia viaja a Briviesca,
España, y ahí, siendo aún niño, se relaciona con los Hermanos de La
Salle. Ingresa al postulantado en Bujeda, donde aumenta su deseo de
ser misionero. Como parte de esa preparación, estudia en Lembecq,
Bélgica. Cuando concluye su noviciado y pronuncia sus votos, se le
envía a España donde continúa sus estudios, a la vez que se desempeña
como docente en Astorga. Esta labor la desempeña durante cuatro años,
en los que aflora su carisma lasallista, logrando el cariño y el
respeto de la comunidad educativa. Al mismo tiempo trabaja en grupos
como la Acción Católica y la Cruzada Eucarística; asimismo, escribe
para el periódico la Luz de Astorga, siempre inmerso en la tensión
originada, en ese tiempo, por la difícil relación entre la Iglesia y
el Estado. Su divisa era: "...Nadie podrá separarme de El (Jesús)". En
1933 continúa su labor en Turón, con el mismo celo apostólico y
pedagógico que le caracteriza. Debido a ello, un año después, junto
con otros siete hermanos lasallistas, es arrestado durante la asamblea
eucarística. De su prisión salen cuatro días después para —sin mediar
juicio— ser fusilados. El hermano Valdivieso murió exclamando: "Viva
Cristo Rey"; él y sus compañeros son conocidos como los "Mártires de
la Revolución de Asturias" o "Mártires de Turón". Juan Pablo II lo
canonizó en 1999. Es el primer santo argentino.
10 Santos: Hugolino
de Ceuta y compañeros, mártires; Luis Beltrán (o Bertrand), presbítero,
y Daniel I Comboni, fundador.
SAN
LUIS BELTRÁN (O BERTRAND), del
germánico, "guerrero ilustre" (1526-1581). Presbítero. Nativo de
Valencia, España. A pesar de la oposición de su padre, ingresa al
convento de Santo Domingo de Guzmán en 1544. Durante el noviciado, se
distingue por su extrema santidad. En 1547 recibe la orden sacerdotal.
Se desempeñó durante treinta años como maestro de novicios en el
convento de Valencia. Ayudó, en grado heroico, a los necesitados
durante la plaga que azotó su ciudad en 1577. Al concluir su labor en
el seminario se dedica a predicar con singular éxito. Solicita que se
le envíe a las misiones del Nuevo Mundo, hacia donde se embarca en
1562, y llega a Cartagena, Colombia. Dios le premia con el "don de
lenguas". Su misión la realiza en Panamá, Tubera, Cipacoa y Palulato.
Evangeliza las islas de las Indias Occidentales, principalmente las de
San Vicente y Santo Tomás, donde convierte a miles de nativos. Se dice
que un sacerdote pagano trató de envenenarle, pero que al tocar el
santo la copa ésta se rompió. Después de siete años, regresa a España,
donde su vida de virtud y sabiduría hace que gobernantes, funcionarios
y gente del pueblo lo busquen como director espiritual. Clemente X lo
canonizó en 1671. Se le considera el "Apóstol de Sudamérica".
Iconografía: el gran pintor español Francisco Zurbarán lo representa
con hábito dominico y una copa de la cual sale un pequeño dragón.
11 Santos: San
Alejandro Sauli, obispo. Beatos Elías del Socorro Nieves, mártir, y Juan
XXIII, papa.
BEATO
ELÍAS DEL SOCORRO NIEVES, del hebreo,
"mi Dios es Yahvé" (1882-1928). Mártir. Hijo de humildes campesinos,
nació en Yuriria, Guanajuato, México. Sus biografías no aportan datos
anteriores a su ingreso en el seminario agustino en 1910, donde recibe
la ordenación sacerdotal. Para ejercer su ministerio, se le asigna la
parroquia de Caracheo, Michoacán, en 1921. Vivió la difícil época de
la persecución religiosa; pese a esto, desempeñó su misión con
espíritu de servicio y celo pastoral. Durante más de un año celebró la
asamblea eucarística y administró los sacramentos en forma oculta. Al
ser descubierto, se le encarceló en las cercanías de Cortázar,
Guanajuato; las negociaciones que la población hizo para que lo
liberaran fueron inútiles. El capitán que ordenó su fusilamiento,
burlón, le dijo: "Ahora le toca a usted. Vamos a ver si morir es como
decir misa". A lo cual Elías respondió: "Has dicho la verdad, pues
morir por la religión es un sacrificio grato a Dios". Antes de morir
confesó y dio la bendición al pelotón de fusilamiento; sus últimas
palabras fueron: "¡Viva Cristo Rey!". Juan Pablo II lo beatificó en
1997. Iconografía: en fotografías, con sotana.
12 Nuestra Señora
del Pilar. Santos: Edwin de Northumbria, rey, y Félix y Cipriano de
África y compañeros, mártires.
NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, del latín,
"pilastra", "pilar". Según la tradición, el origen de esta advocación
es el siguiente: la virgen María —aún viva— se le apareció sobre un
pilar al apóstol Santiago el Mayor, cuando éste se encontraba
desalentado debido a las pocas conversiones logradas; esto aconteció
la noche del 2 de enero del año 40 d C. Santiago relata que estaban
descansando, a orillas del río Ebro, en Zaragoza, España, cuando oyó
voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena, y vio aparecer
a la Virgen Madre de Cristo de pie sobre un pilar de mármol". La
Divina Señora le pidió al apóstol que se le construyese allí una
iglesia, con el altar en el pilar donde estaba de pie, y prometió:
"...permaneceré en este sitio hasta el fin de los tiempos para que la
virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con
aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". El Papa
Clemente XII estableció el 12 de octubre para la festividad de la
Virgen del Pilar. Clemente XIII la proclamó "Patrona de España" en
1760. Iconografía: María con el Niño en brazos sobre un pilar.
13 Santos: Eduardo
de Inglaterra, rey, y Teófilo de Antioquía, obispo. Beata Alejandrina
María Da Costa, laica.
SAN
EDUARDO DE INGLATERRA, del germánico,
"protector de la riqueza" (¿1004?- 1066). Rey. Nació en Inglaterra; a
la edad de diez años fue desterrado y vivió, durante treinta años, en
Normandía, actual territorio de Francia. Regresó a su país y gobernó
con las grandes virtudes cristianas: caridad y justicia. Se esforzó en
conservar la paz. Uno de sus contemporáneos lo describe así: "Era un
verdadero hombre de Dios. Vivía como un ángel en medio de tantas
ocupaciones materiales y se notaba que Dios lo ayudaba en todo. Era
tan bondadoso que jamás humilló con sus palabras ni al último de sus
servidores. Se mostraba especialmente generoso con los pobres, y con
los emigrantes, y ayudaba mucho a los monjes... ni un solo día dejaba
de asistir a la santa misa. Era alto, majestuoso... Su sola presencia
inspiraba cariño y aprecio". Gracias a estas virtudes conquistó el
cariño y el respeto de sus súbditos y fue un modelo para los
gobernantes. En vida se le atestiguaron hechos milagrosos. El Papa
Alejandro III lo canonizó en 1161. Su cuerpo reposa en una capilla del
coro de la abadía de Westminster, de la cual fue promotor san Eduardo.
Iconografía: con atavíos reales.
14 Santos: Calixto
I. papa, y Juan Ogilvie, mártir. Beata María Poussepin, fundadora.
SAN
CALIXTO I, del griego, "bellísimo",
"muy hermoso". Papa y mártir. Algunos biógrafos afirman —sin precisar
fechas ni lugares— que fue esclavo y que trabajó en las minas. Al ser
liberado se convirtió al cristianismo y catequizó. El pontífice san
Ceferino (199-217) lo distingue llamándolo a su servicio como su
diácono y hombre de confianza; se le encargó la obra de las catacumbas
(llamadas de san Calixto) —cementerios subterráneos donde los
cristianos primitivos practicaban sus ceremonias de culto y enterraban
a sus difuntos, y en los cuales fueron sepultados más de cuarenta
papas y doscientos mil mártires—. Al morir Ceferino, Calixto fue
nombrado su sucesor. Se distinguió por su misericordia hacia los
pecadores arrepentidos, su caridad hacia los pobres, por sus ayunos y
penitencias. Fue encarcelado durante una persecución. En vida realizó
varios milagros, entre ellos la sanación de la esposa de su carcelero.
Eran tantas virtudes y valores cristianos, que motivó la conversión de
gran cantidad de infieles. Murió mártir —algunos aseguran que fue
asesinado a palos y otros, en una sublevación popular— y su cuerpo fue
arrojado a un profundo pozo donde hoy se erige la iglesia de Santa
María, en Trastevere. Iconografía: con el atuendo propio de los
pontífices.
15 Santos: Teresa
de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia; Eutímio el Joven, abad, y
Aurelia de Estrasburgo, religiosa.
EUTIMIO EL JOVEN (también conocido como
Eutimio el Tesalonio o el Nuevo), del griego, "de buen ánimo"
(¿824?-886 o 898). Abad. Nació en Opso, cerca de Ankara, capital de
Turquía. Se ignoran datos de su niñez, educación y juventud. Sin
precisarse fecha y lugar, contrajo matrimonio con una mujer llamada
Anastasia, con quien procreó un hijo. En 842, se incorpora a la gran
laura (monasterio) del Monte Olimpo, en Bithnia, Grecia, donde asume
el nombre de Eutimio. Posteriormente, en 859, se traslada al convento
de Pissidion y después a la Gran Laura del Monte Athos, donde vive
como ermitaño en una cueva durante tres años. En 863 viaja a Salónica,
Macedonia, donde recibe el diaconado y vive como estilita en el
capitel de una gran columna. Su santidad hace que lo siga gran
cantidad de gente, de la cual trata de huir —sin éxito—, dirigiéndose
nuevamente al monasterio del Monte Athos. La gente lo admiraba por sus
virtudes, la fe y el amor que profesaba al Creador. Junto con dos
discípulos funda la abadía de san Andrés en Peristera, Salónica; ahí,
Eutimio se desempeña como abad durante catorce años. Funda un doble
monasterio para hombres y mujeres en Salónica y retorna a Athos, donde
vive pocos meses. Muere cuando se dirigía a la isla de Hiera. Fue
dotado por el Señor con los dones de taumaturgia (facultad de hacer
milagros) y de profecía. Se le conoce como el Joven para distinguirlo
de san Eutimio el Grande.
16
Santos: Eduviges de Polonia, reina; Margarita María Alacoque, religiosa,
y Gerardo de Mayela, religioso.
SAN
GERARDO DE MAYELA, del germánico,
"audaz con la lanza" (1726-1755). Religioso. Nació en Muro, Nápoles
(Italia). Siendo niño, manifestó su deseo de ser sacerdote. Trató de
ingresar en el seminario capuchino; sin embargo, su precaria salud se
lo impidió. Durante una visita que hicieron misioneros redentoristas a
su pueblo, Gerardo expresó su deseo de incorporase a la congregación
de estos misioneros. En un principio, por su salud no fue aceptado;
pero, su devoción y fervor hicieron posible su ingreso. Se le envió a
la casa de Deliceto (1749), donde desempeñó con humildad y obediencia
los trabajos que le encomendaron. En 1752, hizo sus votos religiosos.
Se caracterizó por su caridad; sin importarle la condición social o
económica, atendía con amor a todo el que se le acercaba. El Señor lo
premió con el don de la taumaturgia y de ver en el corazón de los
hombres. Por atender enfermos durante el crudo invierno que azotó su
comunidad, enfermó de tisis (1755), mal que le causaría la muerte en
el monasterio de Materdomi. En el presente año se cumple el doscientos
cincuenta aniversario de su entrada al Reino, por lo que Juan Pablo II
(de feliz memoria) concedió indulgencia plenaria "... en todas las
Iglesias Redentoristas del mundo y en aquellas Iglesias donde se
celebre solemnemente, y sólo por ese día, el aniversario de la
canonización de San Gerardo...". Iconografía: con hábito redentorista,
crucifijo y calavera (en alusión a su vida ascética). Patrono de las
embarazadas, los jóvenes y los niños.
17 Santos: Ignacio
de Antioquía, mártir; Juan Colobo el Pequeño, anacoreta, y Florentino de
Oranges, Obispo.
SAN
JUAN COLOBO EL PEQUEÑO, del hebreo,
"Dios ha hecho gracia" (siglo V). Anacoreta. Nació en Basta, Bajo
Egipto. Se desconocen datos biográficos detallados de su infancia y
juventud. No se sabe la fecha precisa de su retiro, con su hermano
mayor, al desierto de Skete, donde fue discípulo de san Poemeo. Juan
vivió austera y virtuosa vida, llena de piedad, oración y humildad.
Para probar su obediencia, se le indicó plantar un palo seco en el
desértico terreno y regarlo todos los días; su oración, piedad y
obediencia fueron premiadas, ya que el palo retoñó al tercer año. Su
fama de santidad se extendió por la región, y era admirado y querido.
Para huir de los infieles bereberes, se trasladó a la montaña de
Quolzum, donde entregó su alma al Creador. También se le conoce como
Juan Colubus.
18 Santos: Lucas,
evangelista y mártir; Amable de Riom, presbítero, y Justo de Beauvais,
mártir.
SAN
LUCAS EVANGELISTA, del latín lucanus,
"matinal", "luminoso" (siglo I). Evangelista y mártir. Nació en
Antioquía, Turquía. Era pagano; fue educado en la cultura griega.
Médico de profesión. No perteneció al grupo de los Doce. Fue discípulo
de san Pablo, al cual acompañó en sus viajes y quien le llamó "Lucas,
el médico amado". Se piensa que, después de la muerte de san Pablo,
predicó en Egipto y Grecia. Es autor del tercer Evangelio y del libro
de los Hechos de los Apóstoles. En el prólogo de su evangelio,
especifica que lo escribe para que los cristianos conociesen mejor las
verdades en las cuales habían sido instruidos. En su evangelio
destacan la bondad y la misericordia de Jesús, diversos relatos de su
infancia y narraciones de la santísima Virgen. Se supone que María le
narró pasajes de la infancia de Jesús. Por su desarrollo del tema
mariano, se le llama "el cronista de la Virgen María". Según la
tradición, murió martirizado en Parras. Iconografía: con túnica de
época, escribiendo. Su símbolo es un toro, tal vez por su fuerza de
convencimiento o porque su evangelio se inicia con el relato del
sacrificio de Zacarías en el templo de Jerusalén. Abogado de médicos,
farmacéuticos, notarios, secretarios, escritores, y pintores, por su
afición a la pintura.
19 Santos: Juan de
Brebeuf, Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz,
fundador, y Laura de Córdoba, mártir.
SANTA
LAURA DE CÓRDOBA, del latín laurus,
"laurel", "triunfo" (864). Mártir. En el Martyrologium hispanicum, se
narran los únicos datos de su vida existentes; así sabemos que, siendo
viuda, ingresó en el monasterio de Santa María de Cuteclara, en
Córdoba, España. Al morir la superiora, Laura fue designada abadesa
(856). Cuando se desató la persecución musulmana contra los
cristianos, Laura fue encarcelada y torturada por una denuncia a fin
de hacerla renegar de su fe; como no consiguieron su objetivo, los
infieles la condenaron a morir sumergida en una olla con un líquido
hirviente (algunas crónicas dicen que fue plomo; otras, que aceite o
agua); en medio de atroces dolores y alabando la grandeza de Dios,
entregó su alma. El pueblo inició su culto y lo difundió por toda
Europa. Iconografía: con hábito y palma (como símbolo de su martirio).
20 Santos: Artemio
de Egipto, mártir, Bertilia Boscardín, religiosa, y Andrés de Creta;
mártir.
SAN
ARTEMIO DE EGIPTO, del griego,
"perteneciente a Diana" (363). Mártir. Se sabe que fue alto
funcionario del gobierno de Constantino el Grande, en Egipto. Sin ser
cristiano, defendió y protegió a los seguidores del Maestro de las
duras penas corporales y crueldad con que los trataba Juliano el
Apóstata. Se dice que mandó demoler templos y estatuas de los falsos
dioses; por ese emperador lo trató como a cristiano y mandó apalearlo,
torturarlo y, finalmente, decapitar.
21 Santos: Celia o
Celina, viuda, e Hilarión de Gaza, abad. Beata Laura Montoya, fundadora.
SANTA
CELIA O CELINA, del latín caelius,
nombre de una gens romana (438). Viuda. Se cuenta con pocos datos
fidedignos de su vida. Se distinguió como mujer de fe, piedad, oración
y buenas obras, por lo que —ya de edad avanzada— el Señor la premió
con la maternidad; sus hijos fueron dos grandes ejemplos de
cristiandad: san Remigio de Reims y el obispo san Principio de
Soissons. Al morir, su cuerpo fue enterrado cerca de Lyon, Francia,
probablemente en Cerny, donde vivió. Durante la Revolución Francesa
sus restos mortales fueron destruidos. También se le conoce por los
nombres de Celia, Cilina, Cilinia o Celine.
22 Santos: Elodia y
Nunilona de Huesca, mártires, y María Salomé, viuda. Beato Timoteo
Gíaccardo, presbítero.
BEATO
TIMOTEO GIACCARDO, del griego, "el que
honra a Dios" (1896-1948). Presbítero. Oriundo de Narzole, Italia. No
se cuenta con datos de su infancia; siendo aún muy joven, tuvo lugar
su encuentro con el padre Santiago Alberione (fundador de la Sociedad
de San Pablo), acontecimiento que motivó su ingreso en el seminario de
Alba. En 1917, se integró a la orden citada, donde se desempeñó como
formador de jóvenes. Fue el primer sacerdote y vicario general de su
congregación. Era tanta su fe, dedicación e inteligencia, que el
fundador lo llamaba "señor maestro"; posteriormente, lo definió
"fidelísimo entre los fieles". El padre Giaccardo se ganó la
admiración de quienes lo conocieron. En 1926 fundó la primera casa
paulina en Roma. Regresó a Alba, donde tomó el cargo de superior
(1936). Entre sus obras más trascendentes está el impulso a formas
nuevas de evangelización, como lo es la fundación de editoriales; de
esto opinaba: "El apostolado de las ediciones debe iluminar todos los
apostolados...". Todo lo hacía sin suspender su intensa vida
espiritual y de oración. Sus restos descansan en Roma, en el santuario
de María Reina de los Apóstoles. En su sepulcro se grabó este
pensamiento: "Yo te pido, Jesús, divino Maestro, que mi sepulcro sea
semilla de virginidad, y mi paraíso, una irrigación". Juan Pablo II lo
beatificó en 1989. Iconografía: fotografía con hábito de su orden.
23 Santos: Juan de
Capistrano, presbítero; Servando y Germán de Cádiz, mártires, y Pedro
Pascual de Jaén, obispo.
SAN
PEDRO PASCUAL DE JAÉN, del arameo,
"roca", y del hebreo pesaj, "pascua" (1227-1300). Mártir. Nació en
Valencia, España. Hijo de mozárabes. Su vida se desconoce en las
etapas infantil y juvenil; sólo se tienen datos imprecisos, de que
perfeccionó sus estudios eclesiásticos en París y, tal vez, en Roma. A
su regreso a Valencia, ingresó en la orden de los frailes mercedarios
(1250). Recorrió España, Francia, Italia y Portugal. Defendió
públicamente, en París y con su libro Vida de Lázaro, la inmaculada
concepción de María (1295). Fue designado obispo de Jaén en 1296.
Durante un recorrido por su diócesis, cayó prisionero de los moros y
permaneció en cautiverio cerca de tres años. En esta etapa, escribió
varias de sus obras. Por su formación y vasta cultura, escribió en
castellano y valenciano, en latín y en árabe; entre sus obras más
destacadas se encuentran Disputa del obispo de Jaén contra los judíos
e Impugnación de la secta de Mahoma —en las cuales proporciona
argumentos para fortalecer la fe de prisioneros— y Glosa del Padre
Nuestro, de la cual se afirma: "... es, tal vez, el primer comentario
ascético-místico que se redactó en España y uno de los monumentos más
bellos de la literatura medieval". En varias ocasiones se pagó rescate
por él; sin embargo, cambió su libertad por la de otros presos;
finalmente, fue condenado a morir decapitado. Su cuerpo reposa en la
catedral de Baeza. Su culto inmemorial se confirmó en 1670; se le
canonizó en 1675.
24 Santos: Antonio
María Claret, fundador, y Félix de Soustina, obispo. Beato Rafael Quizar
y Valencia, obispo.
SAN
ANTONIO MARÍA CLARET, del latín
Antonius, nombre de una gens romana (1807-1870). Fundador. Nació en
Sallent, Barcelona, España. De niño y joven, trabajó en el taller de
su padre. En 1829 ingresó en el seminario de Vic. En 1835 recibió el
orden sacerdotal. Le tocó vivir tiempos difíciles en las relaciones
Iglesia-Estado; sin embargo, aun con riesgo de su integridad física,
continuó su labor. Fue reconocido por su caridad. En 1841 recibió del
papa el título de "misionero apostólico"; fijó su residencia en Víc, y
de aquí viajó para predicar, lo mismo en catedrales que en plazas
públicas o en el campo. Por todas partes, su fama de santidad lo
precedía. Su vida siempre estuvo asediada por calumnias. Fue prolífico
escritor: publicó noventa y seis obras propias, entre la cuales
destaca Camino recto (1843). En 1849 fundó la Congregación de los
Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. De 1850 a 1857, fue
obispo de Cuba, donde defendió a los esclavos de los abusos y la
discriminación de que eran víctimas; también fundó asilos, escuelas,
hospitales, y otros establecimientos, y la Congregación de las
Religiosas de María Inmaculada: misioneras claretianas (1855). De
regreso a su patria, fue confesor de la reina. Fue desterrado junto
con la monarca (1868). Sus últimos años los vivió en Francia. El Señor
lo llamó al Reino cuando radicaba en la abadía de Fuentefría.
Iconografía: con atuendo arzobispal, una hostia refulgente en su mano
y la Virgen María que lo bendice desde el cielo.
25 Santos:
Gaudencio o Gabino, obispo; Crispín y Crispiniano, mártires, y Proto y
Genaro, mártires.
SAN
GAUDENCIO O GABINO, del latín, "que se
alegra" (337-418). Obispo. Oriundo de la población italiana de Ivrea.
No se encuentran pormenores de su vida antes de haber sido nombrado
obispo de Novara, hacia el año 398. Se distinguió por su brillante
oratoria y celo pastoral. En cuanto a sus escritos literarios, que en
parte se extraviaron, se localizan varios en el tomo XX de la
colección Migne, y también están sus didácticas homilías. Falleció en
su diócesis. Se le considera padre de la Iglesia y patrono de Novara
(porque se le atribuye haber propiciado la construcción de la catedral
de esta ciudad). Iconografía: con atuendo episcopal y un libro.
26 Santos:
Evaristo, papa; Luciano y Marciano, mártires, y Alfredo el Grande de
Inglaterra, rey.
SAN
EVARISTO, papa, del griego,
"agradable", "complaciente". Papa y mártir. Antiguas crónicas dan fe
de su nacimiento en Belén, Palestina (hecho no comprobado) y señalan
que fue un judío griego convertido al cristianismo. Se ignora la fecha
precisa de su viaje a Roma, donde se integró a la oficina pontificia.
Debido a su gran fe y probadas virtudes, fue elegido cuarto pontífice
en el año 97. Se esforzó grandemente por organizar la Iglesia; se le
acredita haber instituido el cardenalato y formar el colegio
cardenalicio, y la división de Roma en siete parroquias (designó a
igual número de sacerdotes para servir a los pobres de éstas). Ordenó
que el matrimonio se celebrase conforme a la tradición apostólica. No
se ha comprobado que murió como mártir, lo cual es muy probable, pues
la mayoría de los pontífices de su tiempo fue brutalmente asesinado
por orden del emperador Trajano (53-117). Su cuerpo se enterró cerca
del sepulcro de San Pedro, en el Vaticano.
27
Santos: Frumencio de Etiopía, obispo, y Vicente, Sabina y
Cristeta de Ávila, mártires. Beata Antonieta de Brescia, abadesa.
BEATA
ANTONIETA DE BRESCIA, diminutivo
femenino del latín Antonius, nombre de una gens romana, (1507).
Abadesa. Sus biógrafos no registran particularidades de su familia y
de su infancia. Nació en Brescia, Italia. Recibió educación en las
virtudes cristianas, y muy joven ingresó a la vida religiosa dominica.
Por su ejemplo de vida, se le nombró abadesa; desempeñó su cargo con
eficiencia e hizo reformas básicas para la mejor observancia de las
Constituciones. Destacó en la actividad administrativa; logró que los
bienes y donativos que se recibían en el convento fuesen distribuidos,
en forma adecuada, a los más necesitados. La misión realizada por
Antonieta fue reconocida por sus hermanas espirituales hasta su
muerte, ya casi en edad centenaria, acaecida en el monasterio de la
ciudad italiana de Emilia. Por su fama de santidad se inició su
veneración.
28 Santos: Simón y
Judas, apóstoles; Fidel de Como, obispo, y Honorato de Vercelli, obispo.
SANTOS SIMÓN Y JUDAS, del hebreo "Dios
ha escuchado" y "alabanza a Dios", respectivamente (siglo I).
Apóstoles y mártires. Al segundo se le llama Judas Tadeo. La Iglesia
ha decidido conmemorarlos en la misma fecha, ya que la tradición
indica que predicaron juntos. Formaron parte del grupo de los Doce. A
Simón se le llama el Cañoneo, o bien, el Zelote, puesto que se le
considera integrante del grupo político-religioso de los zelotes,
quienes pretendían liberar a su pueblo del dominio de los romanos. De
los Doce, es del que se tienen menos datos. En la lista de los
apóstoles aparece al final, junto con san Judas Tadeo. Evangelizó en
Egipto, Mesopotamia y después en Persia, en unión con san Judas. A
Judas, san Lucas lo denomina "hijo de Santiago"; Marcos y Mateo le
añaden el sobrenombre de Tadeo. Escribió una carta, incluida en el
Nuevo Testamento, donde ataca a los agnósticos. En el siglo XIV,
durante una revelación, Jesús le indicó a santa Brígida de Suecia que,
cuando quisiera conseguir ciertos favores, pidiera la intercesión de
Judas Tadeo. La muerte de los dos apóstoles ocurrió, según la mayor
parte de los estudios al respecto, en Persia; Simón fue aserrado por
en medio de su cuerpo: Judas murió a golpes de maza. Iconografía: con
túnica de esa época e instrumentos de su martirio.
29 Santos: Narciso
de Jerusalén, obispo; Joaquín Royo, presbítero y mártir, y Abraham de
Rostov, abad.
SAN
NARCISO DE JERUSALÉN, del griego
"sopor, sueño profundo" (222). Obispo. Nació en Grecia (aunque algunos
afirman que era nativo de Jerusalén). Se desconocen datos precisos de
su vida. Se cree que fue evangelizado por algunos discípulos de los
Doce. Algunas crónicas señalan que, cercano a los ochenta años, se le
consagró obispo de Jerusalén (180). San Alejandro, coadjutor de
Narciso, afirma que vivió ciento dieciséis años. En 195 fijó la fecha
para celebrar la Pascua. Por su estricto apego a las enseñanzas del
Maestro, fue víctima de calumnias, por lo cual abandonó su sede y se
retiró a vivir como anacoreta durante ocho años; los calumniadores
confesaron su mentira, y san Narciso regresó a Jerusalén, donde radicó
hasta su muerte. En vida, se le atestiguaron hechos milagrosos.
Iconografía: como un obispo que sostiene un cardo; con un cántaro de
agua cerca de él, o con un ángel que lleva su alma al cielo.
30 Santos: Marcelo
de León, mártir, y Claudio y compañeros, mártires. Beata Dorotea Swartz,
religiosa.
SAN MARCELO DE LEÓN, del latín
"perteneciente a Marte" (298). Mártir. Marcelo fue centurión de la
legión VII. El relato de su juicio y martirio, que se conserva en los
archivos de Madrid, España, narra que durante los festejos oficiales y
solemnes por el cumpleaños del cesar —cuando los altos dignatarios y
jefes del ejército debían rendir tributo adorando a los falsos dioses
para honrarlo—,"... Marcelo, centurión ordinario, como si se hubiese
vuelto loco, se quitó espontáneamente el cinto militar y arrojó la
espada y el bastón de centurión delante de las tropas de nuestros
señores...". Al ser cuestionado por su actitud, se declaró cristiano
y, como tal, no podía "... militar más que en el ejército de Cristo,
hijo del único Dios". Se inició su juicio en España, probablemente en
la ciudad de León (298) y, meses después, se le trasladó a Tánger
(Marruecos) para que compareciera ante el viceprefecto Aureliano
Agricolano, quien lo condenó a morir decapitado. Sus reliquias reposan
en la ciudad de León, España.
31 Santos: Quintín
de Amiens, mártir; Nicolás de Chio, mártir, y Alonso Rodríguez,
religioso.
SAN
ALONSO RODRÍGUEZ, del germánico,
"pronto para hacer el bien" (1533-1617). Religioso. Nativo de Segovia,
España. Su vida se conoce a partir del momento en que enviudó y
solicitó a los padres jesuitas autorización para su ingreso en la
orden, petición que le fue denegada dada su edad (cerca de cuarenta
años) y carencia de estudios. Tiempo después, el superior —observando
su vocación y piedad— lo aceptó como hermano lego (el que, siendo
profeso, no tiene opción a las sagradas órdenes). Se le envió a
Mallorca a servir como portero en el convento de Montesino; su
desempeño fue modelo de obediencia, cortesía y servicio, y pronto se
hizo amigo de quienes acudían al convento. Sufrió de grandes dolores
corporales, los cuales lo atacaban principalmente cuando oraba. Su
fama de hombre virtuoso hizo que en vida se le considerara santo. Dios
le otorgó el don de la taumaturgia. En dicho convento expiró, dos días
después de haber recibido la sagrada eucaristía, pronunciando estas
palabras: "Jesús, Jesús, Jesús". León XIII lo canonizó en 1888.
|