La familia es el ambiente natural de inicio de toda vocación
sacerdotal, sin embargo, el cultivo, crecimiento y maduración de la
vocación con la debida orientación y acompañamiento cercano, se hace
en los centros vocacionales o el seminario en particular. Es el
Seminario como institución que tiene la responsabilidad directa de
formar los futuros sacerdotes.
Año con año, esta institución sacerdotal realiza semanas de
orientación vocacional durante el mes de Julio para descubrir
vocaciones y encontrar a los futuros sacerdotes.
En 1978 después de estas convivencias vocacionales, surgió un grupo
de adolescentes que deseaban ser sacerdotes pero querían terminar la
Secundaria estando en su casa. El equipo de las convivencias
vocacionales, junto con el padre asesor el Pbro. Domingo Díaz
Martínez, haciendo un claro discernimiento decidieron que se les
atendiera durante este tiempo para que madurara su llamado en un
centro vocacional que debía ser formado.
La sugerencia fue llevada al Rector Pbro. Primo Pérez Rubio (
)
quienes vieron el proyecto con buenos ojos. El nombre que se les dio
fue «seminaristas en casa» porque querían ser sacerdotes, pero
viviendo en el calor del hogar, ahí fortaleciendo su vocación y
dando testimonio de ella.
Pronto se escogió el Viernes por la tarde, como espacio de trabajo
donde había un tema de reflexión y diálogo personal con ellos. Se
completaba esta formación con la visita a sus familiares, retiros y
convivencias deportivas.
Esta experiencia se llevó a cabo en el Seminario Conciliar, San José
Iturbide, San Juan del Río, Amealco y Cadereyta. Hasta el curso 1983
– 1984 se continuó con este estilo de vida, reunión para reflexionar
un tema. Sin embargo, se sintió la necesidad de hacer un retiro de 4
y 5 días durante el período de Navidad, Pascua y las vacaciones
finales del año, hecho que fue puesto en acción. Ante la urgencia de
seguir un proceso se elaboró un temario para cada año de la duración
de la Secundaria. Los de primero reflexionarían sobre «el hombre»,
los de segundo sobre «Cristo» y los de tercero sobre «la Iglesia».
Fue decisivo el curso escolar 1984 – 1985, después de seis meses de
observación, consultas y discernimiento que decidimos vivir con los
seminaristas en casa de la forma siguiente: Reunirnos cada 15 días,
iniciando el Viernes por la tarde, todo el Sábado y Domingo hasta
después del desayuno.
Se decidió esta forma de trabajar porque queríamos tener más tiempo
junto a ellos para conocerles más. Ante el poco tiempo de estar con
ellos (sólo 2 horas los Viernes), su experiencia la veían los
jovencitos con poca seriedad, los seminaristas del Seminario Mayor
que los atendían no se sentían verdaderamente formadores.
Por parte de los sacerdotes, se necesitaba que participaran más en
la formación de estos niños, futuros sacerdotes, que apoyaran más
los centros vocacionales, que los sintieran suyos. Los papás a su
vez, experimentaran que eran verdaderamente padres de un seminarista
y no sólo ver la salida de su hijo al Seminario como una salida a
otra escuela.
A partir del curso escolar 1985 – 1986 ya seguimos este plan de
trabajo: Cada reunión sería de Viernes a Domingo con un temario por
etapa. El hombre, Cristo y la Iglesia, complementado con otras
actividades de vida espiritual, formación humana y acompañamiento
vocacional.
De este modo quedó definitivamente diseñada la estructura de
formación de los seminaristas en casa. En el futuro año con año se
fue puliendo el proceso y los elementos de cada reunión. Hoy día
tenemos bien claro y diseñado el proceso; además, integrado al
proyecto de la formación de todo el Seminario. Los seminaristas en
casa como proyecto educativo es parte integral de la formación de
todo futuro sacerdote de nuestra Diócesis.
Cabe hacer notar que respecto al nombre poco a poco fue cambiando y
adquiriendo el que hoy tenemos, «seminaristas en familia», para
destacar no sólo el espacio geográfico de una casa, sino la realidad
ineludible de la familia con sus múltiples relaciones y riquezas
humanas. Es así como hoy los llamamos, seminaristas en familia, o
como ellos mismos a lo largo de los años han ido acuñando el término
que expresa ternura, cariño y pequeñez, SEM FAM.
Los centros vocacionales han ido cambiando de sede, respondiendo a
diversas necesidades, buscando siempre que estén diseminados en
partes estratégicas de la Diócesis para favorecer la participación
tanto de los niños y jóvenes como de los sacerdotes en este proyecto
vocacional, buscando que a lo largo de la Diócesis haya promoción
vocacional y todos tengan la oportunidad de clarificar su vocación
de modo cercano.
Hay que destacar que desde sus inicios esta experiencia ha contado
con el apoyo de los sacerdotes, tanto en la promoción vocacional
como en el sostenimiento material de los diversos centros
vocacionales, abriendo sus parroquias para llevar a cabo esta
experiencia. Esto ha provocado el amor grande al sacerdocio de
Cristo y a la institución Seminario que ha crecido de forma
considerable tanto a nivel humano como material.
Desde 2002 los seminaristas en familia son ya considerados como
parte fundamental del Seminario, se reestructuraron las reuniones en
base a las cuatro áreas de formación (espiritual, humana,
intelectual y pastoral – vocacional), aprovechando todos los
momentos de las reuniones e integrándolos al proyecto formativo del
Seminario. El resultado de este trabajo de 30 años ha sido
sorprendente y muy fructífero, un alto número de sacerdotes han sido
seminaristas en familia. Esta experiencia que poco a poco fue
madurando y clarificándose ha producido frutos verdaderamente
sacerdotales.
Le damos gracias a Dios por haber bendecido todos estos esfuerzos
sacerdotales, a los sacerdotes, párrocos y vicarios, en sus
parroquias grandes promotores de la vocación sacerdotal, a los
equipos formadores del Seminario que han impulsado y formado a lo
largo de estos 30 años, a los papás que han apoyado a sus hijos a
vivir esta experiencia, a los Sres. Obispos Don Alfonso Toriz Cobián
(†), a Don
Mario De Gasperín Gasperín por su empeño e incondicional apoyo a
esta obra.
De este modo, es como el germen de vocación nacido en la familia se
va madurando y fortaleciendo hasta llegar al fruto deseado como lo
es el sacerdocio.
Pbro. Lic. José Martín Lara Becerril
Rector
Si quieres conocer más sobre Seminaristas en Familia acércate con
tu párroco, él podrá informarte. O bien, visita la página del
Seminario Conciliar de Nuestra Señora de
Guadalupe.