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 30 AÑOS CULTIVANDO LAS VOCACIONES EN LA FAMILIA: SEMINARISTAS EN FAMILIA

  Santiago de Querétaro, Qro., 2 de Marzo de 2008


La familia es el ambiente natural de inicio de toda vocación sacerdotal, sin embargo, el cultivo, crecimiento y maduración de la vocación con la debida orientación y acompañamiento cercano, se hace en los centros vocacionales o el seminario en particular. Es el Seminario como institución que tiene la responsabilidad directa de formar los futuros sacerdotes.

Año con año, esta institución sacerdotal realiza semanas de orientación vocacional durante el mes de Julio para descubrir vocaciones y encontrar a los futuros sacerdotes.

En 1978 después de estas convivencias vocacionales, surgió un grupo de adolescentes que deseaban ser sacerdotes pero querían terminar la Secundaria estando en su casa. El equipo de las convivencias vocacionales, junto con el padre asesor el Pbro. Domingo Díaz Martínez, haciendo un claro discernimiento decidieron que se les atendiera durante este tiempo para que madurara su llamado en un centro vocacional que debía ser formado.

La sugerencia fue llevada al Rector Pbro. Primo Pérez Rubio () y al Sr. Obispo Don Alfonso Toriz Cobián () quienes vieron el proyecto con buenos ojos. El nombre que se les dio fue «seminaristas en casa» porque querían ser sacerdotes, pero viviendo en el calor del hogar, ahí fortaleciendo su vocación y dando testimonio de ella.

Pronto se escogió el Viernes por la tarde, como espacio de trabajo donde había un tema de reflexión y diálogo personal con ellos. Se completaba esta formación con la visita a sus familiares, retiros y convivencias deportivas.

Esta experiencia se llevó a cabo en el Seminario Conciliar, San José Iturbide, San Juan del Río, Amealco y Cadereyta. Hasta el curso 1983 – 1984 se continuó con este estilo de vida, reunión para reflexionar un tema. Sin embargo, se sintió la necesidad de hacer un retiro de 4 y 5 días durante el período de Navidad, Pascua y las vacaciones finales del año, hecho que fue puesto en acción. Ante la urgencia de seguir un proceso se elaboró un temario para cada año de la duración de la Secundaria. Los de primero reflexionarían sobre «el hombre», los de segundo sobre «Cristo» y los de tercero sobre «la Iglesia».

Fue decisivo el curso escolar 1984 – 1985, después de seis meses de observación, consultas y discernimiento que decidimos vivir con los seminaristas en casa de la forma siguiente: Reunirnos cada 15 días, iniciando el Viernes por la tarde, todo el Sábado y Domingo hasta después del desayuno.

Se decidió esta forma de trabajar porque queríamos tener más tiempo junto a ellos para conocerles más. Ante el poco tiempo de estar con ellos (sólo 2 horas los Viernes), su experiencia la veían los jovencitos con poca seriedad, los seminaristas del Seminario Mayor que los atendían no se sentían verdaderamente formadores.

Por parte de los sacerdotes, se necesitaba que participaran más en la formación de estos niños, futuros sacerdotes, que apoyaran más los centros vocacionales, que los sintieran suyos. Los papás a su vez, experimentaran que eran verdaderamente padres de un seminarista y no sólo ver la salida de su hijo al Seminario como una salida a otra escuela.

A partir del curso escolar 1985 – 1986 ya seguimos este plan de trabajo: Cada reunión sería de Viernes a Domingo con un temario por etapa. El hombre, Cristo y la Iglesia, complementado con otras actividades de vida espiritual, formación humana y acompañamiento vocacional.

De este modo quedó definitivamente diseñada la estructura de formación de los seminaristas en casa. En el futuro año con año se fue puliendo el proceso y los elementos de cada reunión. Hoy día tenemos bien claro y diseñado el proceso; además, integrado al proyecto de la formación de todo el Seminario. Los seminaristas en casa como proyecto educativo es parte integral de la formación de todo futuro sacerdote de nuestra Diócesis.

Cabe hacer notar que respecto al nombre poco a poco fue cambiando y adquiriendo el que hoy tenemos, «seminaristas en familia», para destacar no sólo el espacio geográfico de una casa, sino la realidad ineludible de la familia con sus múltiples relaciones y riquezas humanas. Es así como hoy los llamamos, seminaristas en familia, o como ellos mismos a lo largo de los años han ido acuñando el término que expresa ternura, cariño y pequeñez, SEM FAM.

Los centros vocacionales han ido cambiando de sede, respondiendo a diversas necesidades, buscando siempre que estén diseminados en partes estratégicas de la Diócesis para favorecer la participación tanto de los niños y jóvenes como de los sacerdotes en este proyecto vocacional, buscando que a lo largo de la Diócesis haya promoción vocacional y todos tengan la oportunidad de clarificar su vocación de modo cercano.

Hay que destacar que desde sus inicios esta experiencia ha contado con el apoyo de los sacerdotes, tanto en la promoción vocacional como en el sostenimiento material de los diversos centros vocacionales, abriendo sus parroquias para llevar a cabo esta experiencia. Esto ha provocado el amor grande al sacerdocio de Cristo y a la institución Seminario que ha crecido de forma considerable tanto a nivel humano como material.

Desde 2002 los seminaristas en familia son ya considerados como parte fundamental del Seminario, se reestructuraron las reuniones en base a las cuatro áreas de formación (espiritual, humana, intelectual y pastoral – vocacional), aprovechando todos los momentos de las reuniones e integrándolos al proyecto formativo del Seminario. El resultado de este trabajo de 30 años ha sido sorprendente y muy fructífero, un alto número de sacerdotes han sido seminaristas en familia. Esta experiencia que poco a poco fue madurando y clarificándose ha producido frutos verdaderamente sacerdotales.

Le damos gracias a Dios por haber bendecido todos estos esfuerzos sacerdotales, a los sacerdotes, párrocos y vicarios, en sus parroquias grandes promotores de la vocación sacerdotal, a los equipos formadores del Seminario que han impulsado y formado a lo largo de estos 30 años, a los papás que han apoyado a sus hijos a vivir esta experiencia, a los Sres. Obispos Don Alfonso Toriz Cobián (), a Don Mario De Gasperín Gasperín por su empeño e incondicional apoyo a esta obra.

De este modo, es como el germen de vocación nacido en la familia se va madurando y fortaleciendo hasta llegar al fruto deseado como lo es el sacerdocio.

 

Pbro. Lic. José Martín Lara Becerril

Rector


Si quieres conocer más sobre Seminaristas en Familia acércate con tu párroco, él podrá informarte. O bien, visita la página del Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe.

 

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