AGRADECIMIENTOS
Este material
para acompañar el trabajo del DOMUND 2006 llega a todos ustedes gracias
al invaluable esfuerzo de muchas personas que de manera comprometida han
puesto su granito de arena.
Agradecemos
muy en especial a los autores de los temas en los que se ha desglosado
el mensaje de Su Santidad, agradecemos su claridad, certeza dogmática,
teológica y misionera, agradecemos que de nueva cuenta brinden su
testimonio y que éste sea de gran utilidad y de gran valor para quienes
utilizarán este material.
Agradecemos a
los Secretarios Nacionales y Directores Diocesanos de Misiones, quienes
con su diaria labor siguen animando el espíritu misionero de nuestro
país, espíritu que nos ha sido dado por gracia divina y por intercesión
de nuestra Madre María Santísima de Guadalupe y que tenemos que
alimentar constantemente, sólo así podremos responder favorablemente a
las gracias infinitas que Dios Nuestro Señor vierte diariamente en
nuestra Patria.
Agradecemos a todos los que hacen que físicamente este instrumento
llegue a sus manos, diseñadores, capturistas, correctores, impresores,
distribuidores; ellos les entregan este trabajo de corazón.
Este es el
primer DOMUND que nuestro Santo Padre Benedicto XVI acompaña en su
totalidad desde el inicio, y por tanto, ha querido regresar, con el lema
de este año: “La Caridad es el alma de la Misión”, a los cimientos de
nuestra fe, al acto supremo que, como hijos del Padre, tenemos que
propagar por el mundo: la caridad, el signo máximo de Dios Amor.
Los temas de
este año son precisamente eso. Una invitación, una meditación para vivir
la caridad, una orientación en el trabajo que, como discípulos de
Cristo, tenemos que concretar en obras. Somos, pues, discípulos y como
tales debemos hacer que nuestros pueblos tengan vida en el Señor, más
ahora cuando estamos en camino hacía la V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano del año entrante, hoy, nuestro discipulado misionero
tiene que hacerse vivo en acciones concretas.
Finalmente
agradecemos a todos ustedes, quienes tienen en sus manos este material y
les invitamos a que trabajen, lo aprovechen y puedan encontrar la
animación necesaria para dejar abrir su corazón a Dios y a las
necesidades de su Iglesia.
Que Dios, caridad y amor, inunde la vida de todos los hombres del mundo
y que sus bendiciones sigan cayendo sobre todos nosotros, sus discípulos
y misioneros.
P. Arturo
Velázquez González
Editor