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VIDA CONSAGRADA DISCÍPULA Y MISIONERA DE
CRISTO HOY EN AMÉRICA LATINA
P. Camilo
Maccise
INTRODUCCIÓN
I. CUARENTA AÑOS DE BÚSQUEDA Y RENOVACIÓN
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Vida consagrada ha enfrentado una crisis
(juicio – purificación- decisión). Ha buscado y reflexionado sobre su
identidad en una iglesia de comunión desde hace cuarenta años. Ha sido
acompañada también por la Iglesia en ese proceso.
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Vaticano II (1962-1965): capítulo VI de
Lumen Gentium – Decreto Perfectae caritatis; Pablo VI:
Evangelica testificatio (1971);
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Exhortación apostólica
Redemptionis donum (1984);
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El congreso
internacional sobre vida consagrada
( Roma, 22-27 noviembre 1993)
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La idea surgió antes de que fuera anunciada
la celebración del Sínodo sobre la vida consagrada. Fue organizado por
la Unión de Superiores Generales (USG)
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Sin embargo, el anuncio hecho en enero de
1991, aceleró la preparación e influyó en la selección de los aspectos
que serían tratados.
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Tenía como destinatarios a superiores
generales y miembros de sus consejos generales.
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La estructura del congreso fue la
siguiente: un análisis de la realidad de
la VC
en ese momento en los EE.UU. y en el resto del mundo, pero con atención
especial al mundo latino; tres conceptos claves o núcleos:
misión, comunión e identidad; síntesis y conclusiones.
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Participaron en él 600 personas entre
superiores y consejeros generales, teólogos de la vida consagrada y
algunos presidentes de las conferencias nacionales de religiosos y
religiosas y 50 superioras generales.
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Fruto de ese congreso fue el libro:
Carismas en la
Iglesia para el mundo. La vida consagrada hoy.
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CIVCSVA, Vida fraterna en comunidad (1994);
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Sínodo para la vida consagrada (1994):
Exhortación postsinodal Vita consecrata (1996);
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El primer congreso
internacional de jóvenes religiosos y religiosas
(Roma, 29 de septiembre – 4 de octubre de 1997)
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Origen: la interpelación de un joven
religioso en el congreso internacional sobre vida consagrada. Antes se
tuvo en 1995 un encuentro de los superiores generales (USG) con jóvenes
religiosos y religiosas con el tema: Los jóvenes interpelan la vida
consagrada. El congreso fue organizado por las dos Uniones:
superiores generales (USG) y superioras generales (UISG).
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Finalidad: escuchar a los jóvenes
religiosos y religiosas. Participaron en él 840 religiosos y religiosas
menores de 30 años que provenían de 69 países y que representaban 230
institutos femeninos y 150 masculinos y provenían de 70 naciones.
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Fruto del congreso fue la publicación:
Mirando hacia el futuro con los religiosos
jóvenes recogiendo sus desafíos, sus propuestas y esperanzas.
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Ellos señalaron como exigencias
fundamentales: colocar a Cristo en el centro de nuestra vida consagrada,
la fraternidad, el profetismo y la opción preferencial por los pobres,
la inculturación, una espiritualidad encarnada, la unidad en la
diversidad, la colaboración con los laicos.
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CIVCSVA, Caminar desde Cristo. Un
renovado compromiso de la vida consagrada en el Tercer Milenio
(2002).
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El congreso
internacional sobre vida consagrada
(Roma, 22-27 noviembre 2004)
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Organizado por la USG y UISG.
Tema: Pasión por Cristo. Pasión por la humanidad. Tuvo una
preparación con un Instrumentum laboris: tres partes: 1. La
realidad que nos interpela; 2. Iluminación; 3. Hacia la acción. En esta
tercera parte: nuevas relaciones en una iglesia de comunión (nn.
87-88) y compartir con los miembros del pueblo de Dios y con nuestros
Pastores (nn. 102-104). Documento final: Lo
que el Espíritu dice hoy a la vida consagrada.
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Participantes: 847 personas consagradas
provenientes de todo el mundo: 95 de África, 250 de América, 92 de Asia,
16 de Oceanía, 394 de Europa: superiores y superioras generales,
presidentes y presidentas de gran parte de las conferencias de
religiosos y religiosas de todo el mundo, teólogos y teólogas,
directores y directoras de revistas y publicaciones sobre la vida
consagrada, jóvenes religiosos y religiosas y algunos obispos y miembros
de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las
sociedades de vida apostólica, y de la congregación para la
evangelización de los pueblos. Programa, conclusiones y perspectivas.
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El Congreso Internacional sobre la vida
consagrada fue un congreso que trató de poner de relieve la
situación actual de la VC con sus certezas e incertidumbres, esperanzas
y miedos, cosas positivas y cosas negativas. Hay que tenerlo en cuenta.
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Hay una cierta crisis de identidad:
“Buscamos nuestro lugar en la Iglesia, pueblo de Dios, casa y escuela de
comunión. No nos resulta fácil redituarnos en ella como mujeres y
varones, como hermanas/hermanos y ministros ordenados. Tenemos sed de
una nueva etapa de “mutuas relaciones” con nuestros pastores, con otros
grupos y movimientos en la Iglesia, animadas por la equidad, la
fraternidad y la sororidad y una mayor confianza y apertura mutuas”
(CONGRESO INTERNACIONAL DE VC,
2004, Convicciones y perspectivas).
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“Somos parte de la humanidad sedienta de
bienestar en un mundo de consumo y de pobreza, de amor en medio del caos
y desorden amoroso, de trascendencia en un contexto de desencanto
político y existencial… que genera prejuicios de raza, religión y
género…” (Ib.).
II. LA
VIDA RELIGIOSA EN AMÉRICA LATINA
1. De Medellín a Santo Domingo
(1968-1992)
a. El grito profético de Medellín (1968). Vida
consagrada en Medellín: subraya la misión profética de la VC y su
testimonio escatológico. Invita a una renovación y a un empeño
apostólico en las iglesias locales a partir de una toma de conciencia de
los graves problemas sociales.
b. Puebla: “serena afirmación de Medellín” (1979).
Vida consagrada en Puebla: en el documento final de habló de las
tendencias de la vida consagrada en América Latina: experiencia de Dios,
comunidades más sencillas, fraterna y cercanas al pueblo, opción
preferencial por los pobres e inserción en la Iglesia local (nn.
721-757).
c. Santo Domingo (1992) en continuidad con
Medellín y Puebla: “Medellín la liberación, Puebla la opción
preferencial por los pobres, Santo Domingo la participación. Vida
consagrada en Santo Domingo: pone de relieve el testimonio muchas
veces heroico de las personas consagradas en el campo de la
evangelización. Les propone como retos: seguir en la vanguardia
evangelizadora a partir de una profunda experiencia de Dios; a mantener
vivos los carismas de los fundadores y fundadoras; a evangelizar en
colaboración con los obispos, sacerdote y laicos y a estar en la
vanguardia de la evangelización de las culturas y a responder a la
necesidad de evangelizar más allá de nuestras fronteras (nn. 85-91).
2. La vida consagrada en el Documento de participación
para la V
Asamblea General del CELAM (Aparecida, 13-31 de mayo de 2007).
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El documento habla de la vida consagrada en
el n. 75 y dedica además una ficha, la 16, a la misma.
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Comienza indicando que en el camino del
discipulado la vida consagrada tiene una misión insustituible.
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Agradece lo hecho por los religiosos y
religiosas en la evangelización de América Latina.
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Reconoce que la fecundidad de las
orientaciones pastorales de la próxima V Conferencia va a depender en
buena medida del testimonio de vida y de la colaboración de las personas
consagradas en la diversidad de carisma para favorecer la comunión, la
santidad y la misión de toda la Iglesia.
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Los exhorta a una comunión y colaboración
cordial y efectiva con los obispos y termina repitiendo lo dicho en el
documento de Santo Domingo.
3. Aportes de
la CIRM para el tema de la vida consagrada a partir
de la ficha 16.
Jesús tiene que ser el punto central de nuestra vida que
inspire y sostenga nuestro compromiso profético como discípulos/as que
hacen suya la misión de Cristo. Hay que vivir nuestro discipulado y
nuestra misión como exigencia de nuestro seguimiento de Jesús.
La consagración religiosa tiene un doble aspecto: reserva para Dios y
misión en el mundo. Dios nos reserva para enviarnos. Nosotros nos
reservamos para ser enviados.
La consagración la vivimos en comunión para la misión. El
testimonio de fraternidad y sororidad son ya un anuncio del evangelio.
La vida consagrada debe ocupar siempre los puestos de
vanguardia evangelizadora: ir al desierto adonde no va nadie; a la
periferia, donde se experimenta la impotencia; a la frontera, donde se
corren riesgos.
Característica de la vida consagrada en la misión es la de la opción
preferencial por los pobres y marginados.
Al hablar de la vida consagrada, el documento de participación no pone
suficientemente de relieve su dimensión profética. Hace falta también
mencionar la importancia de la unidad en la diversidad de carismas.
Se debería hablar del reto que tiene la vida consagrada de unir mística
y profecía como fuente de servicio, de entrega, de libertad y de amor.
La vida consagrada está llamada a ser signo de alegría, sencillez y
misericordia en medio del pueblo.
Mencionar la necesidad de una formación a una espiritualidad vital,
encarnada y fraterna que esté atenta a la realidad del mundo y a los
signos de los tiempos y de los lugares y que sepa vivir con fidelidad
creativa y dinámica el carisma y el espíritu de los fundadores y
fundadoras. Subrayar la necesidad de vivir el propio carisma en las
iglesias locales, en diálogo con los pastores para ponerlo al servicio
de las mismas.
4. La situación de la vida
consagrada en América Latina y el Caribe
a. La vida consagrada viven en A.L. y el Caribe una
situación comparable con el exilio bíblico.
b. Coexisten diversos estilos de vida consagrada:
continúa habiendo comunidades insertas, si bien, mayoritariamente
la vida consagrada trabaja con luces y sombras en instituciones:
educación, salud, asistencia social, promoción social. Hay religiosas y
religiosos en el trabajo pastoral. También se tiene la presencia
silenciosa de la vida contemplativa.
5.
Los nuevos desafíos e interpelaciones
Recientemente la CLAR, en su aporte para la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe anotaba
entre los nuevos desafíos e interpelaciones los siguientes:
a. Desde lo sociopolítico
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Situaciones de pobreza y exclusión que han empeorado
estos últimos años, como consecuencia de la globalización, tanto desde
la realidad social y eclesial como desde dentro de la misma vida
religiosa.
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Inestabilidad política, fragilidad de las democracias,
inestabilidad.
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Crisis de valores morales: corrupción, violencia,
narcotráfico.
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Crisis de las utopías sociales y falta de alternativas
concretas, sentimiento de impotencia ante el dolor del pueblo.
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Emergencia de la subjetividad posmoderna, con sus
valores positivos y sus ambigüedades.
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Surgimiento de movimientos sociales populares:
campesinos, indígenas, afroamericanos, mujeres, jóvenes, ciudadanía, que
buscan un cambio de modelo de sociedad.
-
El Foro Social Mundial que proclama que “otro mundo es
posible”.
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La constatación de que América Latina y el Cribe es una
sociedad multiétnica, pluricultural y plurirreligiosa.
b. Desde lo eclesial
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Sentimiento de marginación y desconocimiento de la vida
religiosa dentro de la Iglesia: se la aprecia en cuanto es útil para la
pastoral, sobre todo parroquial, no por su fuerza carismática y
profética; no se le deja hacer oír su voz dentro de la Iglesia, como si
esto fuese un atentado a la comunión eclesial o un magisterio paralelo.
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Olvido por grandes sectores de la Iglesia de las líneas
inspiradoras del Vaticano II y Medellín y Puebla (Iglesia como pueblo de
Dios, la pluralidad de carismas en la Iglesia, la opción preferencial
por los pobres…): experiencia de “invierno eclesial” y vuelta a la
Iglesia de Cristiandad.
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Crecimiento de la indiferencia religiosa de amplios
sectores (jóvenes, profesionales, políticos…) y aumento de los nuevos
movimientos religiosos (“sectas”).
c. Desde la misma vida religiosa
-
Experiencia de cierto cansancio, falta de vitalidad por
acomodación al sistema y aburguesamiento, debilitamiento del entusiasmo
por la utopía del Reino de Dios y por la opción por los pobres,
perplejidad ante la falta de un horizonte claro.
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Disminución de vocaciones y dificultad para llevar
adelante las obras tradicionales, lo cual aunque muchos y muchas lo
experimentan como negativo, en el fondo significa que se abren nuevas
perspectivas y horizontes en la Iglesia y en la sociedad.
-
Dificultades y problemas en la vida afectiva y
comunitaria, que exigen un nuevo replanteo de la cuestión de género,
afectividad, sexualidad y de las relaciones personales.
-
Falta de tiempo para la oración por el excesivo
trabajo, lo cual supone revisar nuestra espiritualidad y nuestra misión.
-
Dificultades en la formación de las jóvenes
generaciones por su diferente mentalidad y por la falta de definición de
los formadores y formadoras de qué proyecto de sociedad, de Iglesia y de
vida religiosa se desea configurar y formar.
-
Clericalización y parroquialización de la vida
religiosa masculina, muchas veces al margen del caminar de la vida
religiosa en América Latina y el Caribe.
-
Problemas económicos, al disminuir las ayudas de fuera
y ser mal remunerados y remuneradas, lo cual nos acerca a la situación
del pueblo y nos obliga a vivir más de nuestro propio trabajo.
-
Redescubrimiento de la dimensión profética de la vida
religiosa (cf. VC 84-85).
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Inserción mayor de la vida religiosa en el pueblo de
Dios y sentimiento de pertenencia al “laós”.
-
Nueva eclesialidad que implica reconocer que los laicos
son Iglesia y son también los protagonistas de la nueva evangelización;
que se requiere vivir mejor la colaboración intercongregacional y el
ecumenismo.
-
Apertura a los “diferente”, a los “otros y otras”:
otras culturas y religiones (indígenas y afroamericanas), a la cuestión
de género, a la lucha por la tierra y la ecología, etc.
-
Vivencia de una nueva espiritualidad liberadora,
encarnada, inculturada e intercultural.
-
Surgimiento de vocaciones de medios populares,
indígenas y afroamericanos, con nuevas posibilidades para la vida
religiosa de volverse más popular y, al mismo tiempo, con nuevos
interrogantes y cuestionamientos sobre las motivaciones reales de estas
vocaciones y la capacidad de las diferentes familias de vida religiosa
para respetar y dejarse interpelar por estas nuevas identidades.
Conclusión
Todos estos nuevos desafíos e interpelaciones
han llevado a la vida religiosa de América Latina y el Caribe a iniciar
un proceso de renovación, reflexión y profundización, vuelta a la
experiencia fundante, al evangelio, a los carismas originales en la
línea de la “fidelidad creativa” (VC 37), a la llamada refundación.
Este proceso de recuperar la fidelidad y creatividad de
la consagración religiosa se ha puesto en marcha a través del llamado “Camino
de Emaús”. Este programa de reflexión tuvo tres etapas: La memoria
desde el presente. Los desafíos del contexto latinoamericano: signos de
los tiempos: opción por los pobres, la mujer y lo femenino, la juventud,
una espiritualidad encarnada, liberadora e inculturada, la nueve
eclesialidad.
La mística y la profecía
La participación en este programa ha
ayudado a:
Una mayor profundización de la experiencia
espiritual del Misterio de Dios (Palabra, oración, eucaristía, votos,
comunidad…) pero en estrecha conexión con la vida del pueblo, su
historia y sus luchas: una mística de ojos abiertos.
Una mayor respuesta profética a los nuevos
desafíos de hoy, que nos lleva a no sólo dar sino a recibir y aprender
las nuevas sabidurías alternativa:
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las nuevas riquezas tecnológicas: cibernética,
genética.
-
las nuevas pobrezas del pueblo, en medio de su
resistencia.
-
las culturas autóctonas, mestizas y modernas, el
diálogo intercultural e interreligioso.
-
las mujeres: su marginación y su aporte como
sujeto en la sociedad en la Iglesia.
-
las nuevas relaciones varón-mujer (género).
-
los jóvenes y su sed autenticidad y crítica.
-
los ancianos y su aporte como sabiduría, en unos
momentos en que la emigración en A.L. rompe los vínculos familiares.
-
La ecología como una nueva relación entre el ser
humano y la naturaleza.
Todo ello en una búsqueda itinerante
de un nuevo estilo de vida que recupera su identidad y raíz laical, en
un estilo de comunión intercongregacional y eclesial.
La vida consagrada en América Latina
y el Caribe tiene un futuro en el tercer milenio. Para ello necesita
vivir las cuatro fidelidades que menciona VC en el n. 110:
fidelidad a Cristo, a la Iglesia, al propio Instituto y al hombre y a la
mujer de nuestro tiempo.
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