Historia
Las
Carmelitas Misioneras somos una Congregación religiosa laical fundada
en 1860-1861, En Ciudadela, Menorca (España) por el Padre Francisco
Palau, Carmelita Descalzo, para cumplir una misión peculiar en la
Iglesia. Veneramos como protectores especiales a la Santísima Virgen
del Carmen, a San José y a Santa Teresa de Jesús.
La
congregación fue aprobada como Instituto de derecho pontifico por el
Papa Pío X, el 03 de diciembre de 1907.
El
título de Misioneras de nuestra Congregación fue dado por Rescripto
Pontificio el 29 de abril de 1941, por el Papa Pío XII y por la
apertura misionera en tierra de América, concretamente en Colombia,
región de Urabá, donde evangelizaban los Padres Carmelitas.
Las
actuales Constituciones fueron aprobadas el 16 de julio de 1983.
La
casa Madre está en Barcelona (España) y la casa Generalicia en Roma.
La
Congregación está constituida como un cuerpo orgánico, se estructura
en provincias y viceprovincias que, a su vez, están constituidas
debidamente formadas.
El
órgano de gobierno está formada por la Superiora General y cuatro
Consejeras elegidas en Capítulos Generales, que se celebra cada seis
años con una participación de representantes de todas las
demarcaciones.
El
la actualidad existen 10 provincias y 2 viceprovincias. Estamos
presentes en 36 países de los 4 continentes: Europa, Asia, Africa.
América y con perspectiva de una próxima fundación en Australia. La
Congregación cuenta con 1810 hermanas.
Reseña histórica
del fundador: El P. Francisco Palau y Quer
Nace
en Aytona, Lérida (España), el 29 de diciembre de 1911. En 1833
profesa como Carmelita Descalzo en Barcelona, en 1851 funda en esta
ciudad la Escuela de la Virtud con el fin de dar respuesta a las
instancias del tiempo y desafío a la infiltración de ateísmo en el
ámbito de las masas tradicionalmente católicas; la Escuela de la
Virtud se convierte en un modelo de enseñanza catequética y en una
cátedra permanente de enseñanza superior; el impacto de la obra en los
medios sociales, culturales y políticos lleva a una reacción violenta
que termina con el destierro de su Fundador a Ibiza y la clausura de
la escuela en marzo de 1854. Durante su destierro el Padre Palau, se
dedicó a la contemplación: la oración prolongada y contemplativa la
hace amigo de Dios y vidente de la circunstancias históricas que le
rodean.
Allí
se dedica a la evangelización de las islas Baleares.
Uno
de los rasgos más característicos de su espiritualidad es la
Eclesialidad: su vivencia íntima gira en torno a la realidad
misteriosa de la Iglesia, el mundo de sus preocupaciones, el entramado
de su pensamiento está polarizado por este núcleo central; su caso es
excepcional en la historia de la espiritualidad cristiana. No se
conoce ninguna otra figura similar de mística radical y esencialmente
"eclesiocéntrica" tampoco de una doctrina que sistematice los
elementos y aspectos de la espiritualidad cristiana en dependencia
directa de ese pito de convergencia. Tras años de afanosa búsqueda, la
Iglesia se le presenta a Francisco Palau como término concreto y
definitivo de su amor. Por un continuado proceso de interiorización
consigue ver y vivir la Iglesia como realidad única e individual con
quien puede relacionarse directamente de tú igual que con una persona
amada.
Poco
antes de su muerte acaecida en Tarragona el 20 de marzo de 1872
publica las primeras constituciones.
El
24 de Abril de 1988 es beatificado por el Papa Juan Pablo II.
Espiritualidad
Los
rasgos que configuran nuestra vida consagrada en "obsequio de
Jesucristo" son los siguientes:
1.
Conciencia viva de una vocación
eminentemente eclesial:
El misterio de la Iglesia es el elemento central que inspira e
informa nuestra vida en todos sus aspectos y dimensiones. En él se
nos revela el plan salvífico del Padre y el sentido de la inserción
en el cuerpo místico de Cristo. A partir de la Iglesia entramos en
comunión con las demás realidades del misterio divino que en vuelve
nuestra existencia cristiana; en ella adquieren unidad todas las
expresiones de nuestra congregación religiosa, se inspiran los
programas de formación y el estilo de gobierno.
2. Sentido profundo de
la comunión fraterna:
El
Padre Fundador veía nuestras comunidades como "pequeñas Iglesias",
él nos enseñó a hacer de la Eucaristía el centro y manantial de
nuestra comunión fraterna.
3. Actitud
contemplativa en el trato amistoso con Dios y escucha de su Palabra:
Nos sentimos llamadas por vocación a la íntima comunión con Dios. La
presencia dominante de la Iglesia anima nuestro trato de amistad con
El, en el silencio y en la soledad, y tiende a convertir toda
nuestra vida en una oración continua. La meditación asidua de la
Palabra Divina, alimentada con el ejercicio de las virtudes
teologales, envuelve nuestra existencia personal y comunitaria en un
clima propicio a la acción del Espíritu Santo que purifica nuestros
corazones y nos sostiene en el esfuerzo apostólico.
4. Espíritu de
generoso servicio apostólico a los hermanos:
El
profundo sentido eclesial del carisma y la fidelidad a la tradición
del Carmelo Teresiano exigen que nuestra vida de comunicación con
Dios esté penetrada de fuerza espíritu apostólico y que nuestra
acción procede de la íntima unión con Cristo. El padre fundador nos
repite con insistencia que vivir la Iglesia equivale al cumplimento
fiel del precepto supremo de la caridad: amar a Dios y a los
prójimos.
5. Esfuerzo
constante de ascética y abnegación evangélica:
El
misterio de la cruz, condición irrenunciable del seguimiento de
Jesucristo, es exigencia ineludible de nuestra comunión con Dios y
de nuestra vida personal y comunitaria. La oración persevera y el
servicio apostólico requieren un esfuerzo constante de conversión y
purificación mediante la abnegación interior y el ejercicio de las
virtudes.
6. Presencia de María,
tipo y modelo de la vocación eclesial:
La
figura de María llena con su presencia la historia del Carmelo que
la tiene como Madre y Señora, protectora y confidente, modelo e
ideal de la propia vida consagrada. Las Carmelitas Misioneras
nacidas en esta tradición mariana, vemos a María en medio de la
comunidad como el tipo perfecto y acabado de la Iglesia y de su
misterio de unidad y santidad.
La
síntesis armoniosa de estos rasgos peculiares crea un estilo de vida
que valora las realidades terrenas, las cualidades humanas, las
virtudes sociales y todo bello y bueno que Dios ha puesto a nuestra
disposición. Constituciones Artículos 12-19.
Carisma-Misión
El
núcleo carismático que caracterizó la experiencia del P. Palau es la
gracia vocacional que ahora identifica a la Carmelita Misionera:
SER EN LA IGLESIA SIGNO DE COMINIÓN. Su función primordial es:
ser signo visible, expresión profética de la comunión con Dios y con
los hermanos, que toda la Iglesia está llamada a vivir y a la que
tiende como a su meta final. Su presencia y misión dentro del cuerpo
místico de Cristo se caracteriza por ser signo auténtico de comunión.
A la
Carmelita Misionara, como al Padre Palau "el amor del Cristo Total le
urge". Su misión está poblada y penetrada de pasión por los hombres.
Tiene un horizonte abierto, universal, de "frontera". Es en la misión
donde está permanentemente invitada a ser palabra profética en el
interior de la Iglesia y del mundo, desde la fraternidad.
Llamadas al seguimiento radical de Jesús, el profeta por excelencia,
herederas del espíritu de Elías y enraizadas en la espiritualidad
carmelitana, leyendo los rasgos proféticos de nuestro Padre Fundador,
las Carmelitas Misioneras nos sentimos urgidas a vivir el profetismo,
en este momento desafiante de la historia. Es un profetismo colectivo,
que exige al Carmelo Misionero una presencia más significativa, audaz
y valiente; más creativa y comprometida; que será tal, en la medida en
que cada hermana asuma la misión profética a que está llamada, y
expresa en su vida los rasgos carismáticos de nuestra identidad
Carmelita Misionera, puesta al servicio del Reino de Dios, aquí y
ahora.
Este
profetismo nos compromete con estos rasgos:
-
Ser mujeres de experiencia de Dios.
-
Testigos de comunión
-
Apasionados por el Reino.
-
En
actitud de discernimiento.
-
Profetas de esperanza..
El
mejor profetismo en la Carmelita Misionera es el que se expresa con
signos de fraternidad, contemplación y misión.
El
Carmelo Misionero nació como don del Espíritu a la Iglesia para vivir
el proyecto de vida evangélica trazado por su fundador, P. Francisco
Palau y Quer, odc. En el que se conjugan armónicamente el espíritu
contemplativo y el dinamismo misionero. A ejemplo de su fundador que
veía "la Iglesia peregrina en los caminos y presente en todos y en
todas partes donde la caridad ejerce sus actos y funciones", prolongan
en el mundo la misión de Cristo: "Anunciar la Buena Nueva, enseñar y
curar toda enfermedad y dolencia" (Mt. 9,35). (Tomado del decreto de
aprobación de nuestras constituciones del Cardenal Eduardo Pironio).
En
la actualidad las formas propias del apostolado de las Carmelitas
Misioneras son: La Educación Cristiana, la Asistencia en el campo de
la salud, la Actividad Misionera, otras actividades de evangelización
en el campo de lo social con atención preferencial a los pobres, la
Catequesis y la Promoción de la vida espiritual.
Servicio a la
Iglesia particular
Las
Carmelitas Misioneras llegamos a Santiago de Querétaro, México el 17
de diciembre de 1995 invitados por el DIF para dar formación integra a
los niños en situaciones especialmente difíciles (abandonados,
maltratados) del albergue "Caminando Juntos", Institución
perteneciente al DIF.
Como
todo inicio, este tipo de misión fue difícil para las Hermanas por
encontrarse en una cultura diferente, por la poca experiencia en este
estilo de trabajo y por la falta de criterios claros y comunes entre
las directivas de la Institución y las Hermanas, respecto a la
formación de los niños. Sin embargo en el transcurso de estos años las
Hermanas han mantenido una actitud de apertura, sacrificio y entrega,
a favor de estos niños.
A
partir de 1999 se abrió una segunda comunidad en la colonia de Los
Candiles en ese entonces perteneciente a la Parroquia de "Nuestra
Señora de la Anunciación". Hoy, cinco Hermanas, apoyan la labor
pastoral en la Parroquia de "Nuestra Señora de la Anunciación" de
Tejeda y en la Parroquia de "Nuestra Señora de la Esperanza" de los
Candiles. La labor evangelizadora se centra sobre todo, el las
Pastorales Proféticas y Litúrgicas.
La
comunidad de las Carmelitas Misioneras se siente valorada y acogida
por las personas, se esfuerzan por evangelizar creando lazos de
comunión y participación entre todos; admira, en las dos Parroquias,
la apertura y disponibilidad de la gente para crecer en la fe y en el
compromiso cristiano, de una manera especial los líderes y laicos cuyo
servicio a la Iglesia es verdadero testimonio de entrega y donación.
Asilo San Sebastián – Hospital del Sagrado
Corazón
Otoño N° 17, Centro
76010 Santiago de Querétaro, Qro.
Tel. Asilo: (442) 212-01-94 y 212-18-61
Tel. Hospital: (442) 224-37-44
Parroquia de la Anunciación
Catequesis parroquial
Calle Adelaida Escamilla N° 618, Fracc. Los Candiles
76190 Villa Corregidora, Qro., México
Tel. (442) 228-08-95